viernes, 20 de julio de 2018

DIESTE (URUGUAY), WALDEN (Heinz Emigholf, Daniel Zimmermann, 2017, 2018)



 

EL ESPACIO Y LA ARQUITECTURA EN EL CINE. A PROPÓSITO DE DIESTE (URUGUAY) Y EL CINE DE HEINZ EMIGHOLF, Y “WALDEN” DE DANIEL ZIMMERMANN.



“Lo ético y lo económico no pueden disociarse al momento de construir” Eladio Dieste
 

Sus paredes de ladrillos onduladas y las bóvedas con doble curvatura, el uso del arco catenario inspirado en obras de Gaudí, el economicismo extremo de sus construcciones, favoreciendo la prefabricación que abarata costes y democratiza el uso del espacio arquitectónico, son señas de identidad de las construcciones diseñadas y planificadas por el arquitecto uruguayo a quien Emigholf dedica una de sus últimas obras, cuatro filmadas a lo largo de 2017, un cine donde lo arquitectónico y su deconstrucción mediante imágenes, alcanza y se une al detalle perfeccionista del propio arquitecto, a quien imaginamos levantando alzadas y puntos de vista similares de las obras que va a crear pero que, ahora, el director alemán muestra una vez concluídas. Según el teórico de medios y profesor en la universidad de Artes de Berlín, Siegfried Zielinski, contemplando el cine de Emigholf “con sus imágenes estáticas acompañadas de sonido original nos transformamos en cómplices de un proceso íntimo de acercamiento, observación y comprensión. La percepción se convierte en comprensión, el hecho de ver, en un suceso háptico (el término háptico​ designa la ciencia del tacto) y al mismo tiempo en reconocimiento. La cámara fotográfica de cine no disecciona. La intensidad no surge de la deconstrucción sino mediante una construcción amorosa”. 



Heinz Emigholz es realizador, artista visual,  escritor y productor en Alemania y Estados Unidos desde 1973. En 1984 comenzó la serie “Fotografía y más allá”, de la cual forman parte Arquitectura como autobiografía y Retirada del modernismo. Las series incluyen trabajos sobre Louis Sullivan (Sullivans Banken, 2000), Adolf Loos (Loos Ornamental, 2008), Robert Maillart (Maillarts Brücken, 2001), Rudolph Schindler (Schindler’s Houses, 2007), Bruce Goff (Goff in the desert, 2003), Pier Luigi Nervi (Parabeton – Retirada del modernismo I, 2012), Auguste y Gustave Perret (Perret in France and Algeria – Retirada del modernismo II, 2012) y terminan con The Airstrip – Retirada del modernismo III, 2013. En 2017 realizó Bickels [Socialism]2+2=22 [The Alphabet],  Dieste [Uruguay]) y Streetscapes [Dialogue), siendo su punto de originalidad esencial el de perseguir, mediante el objetivo de la cámara, el resultado de un proceso constructivo invadiendo los espacios hasta el punto de trasladarnos a su interior y compartir, como debió sentirlo el arquitecto que los ideó, las sensaciones de quienes a diario están obligados, por razones laborales, a utilizar espacios ajenos durante muchas horas. Sean bancos, puentes, casas, iglesias, galpones, naves, garajes…todo es filmable y todo es compartible desde el punto de vista cinematográfico transformando las imágenes en sensorialidad.


Es el cine de Emigholf, huérfano de palabra, que no silente, los volúmenes arquitectónicos se van descubriendo con la banda sonora del lugar en el que se encuentran, sin aditamentos explicativos o músicas que hagan más ligera la contemplación exhaustiva. Planos fijos que funcionan como fotografías minuciosas, que suelen comenzar por mostrar el entorno que rodea la obra para seguir una visión de conjunto del edificio, seguida de numerosos planos de cada uno de los elementos que para el director alemán ayudan a comprender su significado y a transmitirnos aquello que resulte más relevante para hacernos “tocar” las estructuras; espacios que suelen estar vacíos de personas, como despejados a conciencia para que nada nos perturbe en la mirada, salvo en aquellos momentos en que el edificio está afecto a su consustancial actividad económica para la que fue ideado. 



En el caso de “Dieste (Uruguay)”, Emigholf sigue un recorrido cronológico de su obra, algo habitual en su cine porque es el mismo estilo seguido en Brucken y Banks, en el que las construcciones del arquitecto uruguayo (hasta 29) son mostradas a los ojos del espectador en una sucesión temporal lineal para que se pueda advertir cómo funciona la sinergia de mantenerse fiel a un estilo constructivo, ya sea una simple marquesina de una gasolinera o la imponente fachada con ondulación de una iglesia, ya el tejado de un garaje o el de un pabellón deportivo, con especial incidencia en esos lugares donde el tiempo parece haber acelerado la marcha hasta un anuncio de destrucción anticipada, o en aquellos otros destinados a proporcionar luz interior a las construcciones. La singularidad de “Dieste” respecto a otras películas arquitectónicas de Emigholf es la existencia de un prólogo y un epílogo en la película. Tres construcciones ajenas dan pie, al inicio de ésta, a conocer la obra del inspirador del estilo de Dieste, el arquitecto Julio Vilamajó. Igualmente uruguayo, se muestran tres espacios definitorios de su estilo que, visualmente, se emparentan con los que vamos a ver a continuación ideados por Dieste, al que, en el epílogo, seguimos en sus últimos años con otras tantas construcciones en España, fundamentalmente en Alcalá de Henares, donde sentimos cómo el espacio que rodea a sus construcciones, más ordenado, más “cuidado”, más “moderno, realza aún más su estilo simple y funcional al servicio del ser humano antes que a agrandar el ego del creador, Emigholf consigue así un recorrido biográfico creativo del arquitecto desde sus orígenes formativos con el maestro hasta la conclusión del camino con sus últimas obras, pudiendo degustar, morosamente, la evolución de su arte y la adecuación de éste a la función última para la que está destinado.




En esta línea de cine contemplativo de los espacios, la recientemente premiada con una mención especial del jurado en la sección de documentales de Karlovy Vary, “Walden” de Daniel Zimmermann, también toma el espacio como referente, moviéndose a través de una docena de escenarios para, sin necesidad de palabras, y con el único sonido de una banda sonora del lugar y el tiempo en que se filma, establecer un recorrido circular que comienza en un bosque, entendemos que europeo, y termina en otro cercano al Amazonas, por el que la cámara, frente al cine de Emigholf, no permanece estática, sino que se mueve sucesivamente por cada espacio de manera elíptica desde un punto fijo de partida, ampliando el entorno según la parábola va ampliando el espectro visual. No estamos ante una simple circunferencia de 360 grados que retorna al punto de partida en un círculo perfecto, sino ante algo mucho más amplio que va siguiendo el recorrido de esa explotación maderera europea, el flujo de mercancías que se produce desde el lugar de extracción hasta su llegada a la industria, las infraestructuras que se generan para demostrar el avance tecnológico del primer mundo, hasta que, de manera imperceptible, pero evidente, llegamos a espacios muy diferentes en los que el hombre empieza a tener una presencia más visible frente a la máquina que todo lo invade en Europa. Del sonido de la máquina, el tren, el camión o el barco, en América, y más concretamente en Brasil, el sonido pasa a ser el del agua, el pájaro, o el del silencio, brevemente roto por el pequeño motor de una lancha o un trasbordador que sirve más, para trasladar personas y pequeños suministros, que toneladas de material, todo ello a través de ríos y pequeños canales en el manglar que funcionan como las autopistas y carreteras europeos, pero en los que la naturaleza persiste incólume. Zimmermann contrapone, así, dos mundos en esencia antagónicos, el progreso que atraviesa y aísla la naturaleza, frente a las fuentes de riqueza donde las personas resultan secundarias y sobreviven en condiciones de confort mínimas, rodeadas de la exuberancia aún no domesticada.




DIESTE (URUGUAY). Alemania. 2017. Guión y dirección: Heinz Emigholz. Fotografía: Heinz Emigholz, Till Beckmann. Edición: Heinz Emigholz, Till Beckmann. Diseño de sonido: Christian Obermaier, Jochen Jezussek. Sonido: Markus Ruff. Productores: Frieder Schlaich, Irene von Alberti. 96 minutos.
WALDEN. Austria-Suiza. 2018. Dirección y guión: Daniel Zimmermann. Fotografía: Gerald Kerkletz. Edición: Berhard Braunstein. Concepción visual y artística: Bernhard Braunstein, Gerald Kerkletz, Amanda Piña. Diseño de sonido: Karoline Heflin Productora: Beauvoir Films. 107 minutos.