lunes, 1 de mayo de 2017

ELEFANTES (Carlos Balbuena, 2017)

ELEFANTES (Carlos Balbuena, 2017)

Dicen que el elefante es un animal de memoria muy selectiva, que recuerda caminos, fuentes de agua, y que guarda el daño causado para devolverlo. El hombre también es un animal hecho de memoria sedimentada a lo largo de siglos, pero su memoria es más selectiva porque decide olvidar lo que no le interesa y recordar hasta la saciedad aquello que le justifica. «Elefantes» es una película que se construye sobre la acumulación de capas que se superponen sin aparente orden cronológico, filmaciones de un mismo espacio que, en función del lugar desde el que la cámara se coloca, ofrecen mayor información sobre ese camino que se supone errático y de huída, que emprenden dos hombres abandonando una casa medio en ruinas en mitad de un valle de montaña. Mientras que la naturaleza y el entorno, incluídos los animales que pastan y se mueven, parecen invitar a la relajación; la huida y el paso hacia delante de los hombres nos va incrementando la sensación de desasosiego, de persecución, de maldad, de represalia.
En su segunda película, tras la sobresaliente «Cenizas», Balbuena aborda una temática más generalista; si «Cenizas» era el olvido centrado en un pueblo condenado a desaparecer por el fín de la industria minera, en «Elefantes» es el olvido de la desmemoria interesada que rodea a cualquier guerra, sobre todo cualquier guerra civil. Ese olvido es el que planea sobre esta composición llena de riesgo, abstracción y violencia que va transformándose en fatiga física conforme acompañamos a los dos caminantes hacia la cumbre de esas montañas que separan España y Francia, que recuerdan la bolsa de Bielsa, que nos van acercando a 3,4 kilómetros de la frontera, a 400 metros, mientras vamos ascendiendo por encima de los 2000 metros de altura, es el referente cercano y evidente a nuestro pasado, pero no impide la reflexión hacia cualquier represión política en cualquier país del mundo. Acompañamos metafóricamente a estos fugitivos de una guerra, pero estamos acompañando  a los de cualquiera pasada o futura. El tiempo se mezcla en las imágenes, y lo mismo nos da aquí y ahora que allá y hace 50 años. El hombre mata y es matado, el hombre huye y es perseguido, el hombre está desarmado y sediento mientras los perseguidores cuentan con perros y armas. Acompañando al hombre y su sombra, el paisaje se manifiesta inmutable en su permanencia, el hombre apenas se convierte en una mancha lejana en el paisaje que resulta intrascendente, el paisaje, la naturaleza, se transforman en aliados improvisados del fugitivo proporcionando escondite o agua, pero también en inhóspito lugar donde el frío, la nieve y el viento pueden acabar el trabajo que el verdugo no haya conseguido antes. La contemplación del paisaje deriva del mero acto de contemplación subyugante al ejemplo de obstáculo difícil de superar, cuando no en el obstáculo por el que no consigues llegar a tu destino.
Balbuena regresa una y otra vez al lugar del principio, a la casa aislada y poco acogedora, y cada vez nos aportará una pequeña variante procedente del enfoque o del sonido que acompaña a los protagonistas. Pequeñas variaciones que tanto sirven para completar la historia inicial como para presentar muchas historias semejantes de final similar. La memoria colectiva sirve para fijar esos episodios del pasado que los vencedores de cualquier guerra ocultan hasta que pierden el poder. Cuanto mayor sea el tiempo pasado mayor será la desmemoria y las víctimas terminarán confundiéndose, desconociéndose quién y por qué alguien mató a alguien cuando el día anterior ambos se bañaban juntos o contemplaban la orilla del lago al unísono. Es «Elefantes» una historia de violencia que, sistemáticamente, vuelve al mismo punto de partida en varias ocasiones, como si fuera necesario recordar dónde está el origen del mal, el inicio de lo que no se quiere castigar, el germen de la represalia violenta, pero en la que las conclusiones no son siempre las mismas en su aspecto individual, pero que, analizadas globalmente, como espejo de una sociedad, nos hablan de aquello que se ha ocultado y que se mantiene enterrado porque avergüenza. Al final llega el color al relato, entre aguas turbias y cielos medio cubiertos, como si nada pudiera clarificarse en un país que vive de espaldas a su historia, como si los conflictos del pasado no pudieran nunca repetirse si se olvidan, se tapan, se entierran o se sumergen con un peso en el agua; lo que ocurre es que siempre estará presente una lucha a garrotazos con las piernas enterradas en la arena, o en el fango, como en esta inquietante propuesta de Carlos Balbuena sobre nuestro pasado y el de muchos otros países y generaciones precedentes.

TRAILER

ELEFANTES. España. 2017. dirección: Carlos Balbuena. duración: 69'. guión: Carlos Balbuena, Luis Arilla. reparto: Jorge Tejerina, Raúl Alcain