miércoles, 3 de mayo de 2017

DONKEYOTE (Chico Pereira, 2017)




DONKEYOTE (Chico Pereira, 2017)


“Gorrión” es un burro tan listo y tan guapo como cualquier otro (de 4 patas se entiende), que se humaniza por la compañía de Manuel, su dueño, un septuagenario dispuesto a que la edad no sea límite para nada, pero no por ello Gorrión deja de ser un burro. Si el burro se humaniza con el contacto de Manuel, también Manuel adquiere facetas del animal, como la tozudez. Una tozudez que, en ambos casos, termina claudicando ante la realidad que te hace ceder y cruzar el puente, o ceder y dejar de soñar en expediciones imposibles. Disfrutando, y mucho, las andanzas de este par de trashumantes personajes que se complementan en su singularidad, uno recuerda a otros dos tozudos representantes del viaje a realizar por más difícil que sea la empresa, al Hassan de “El Rayo”, aquél marroquí empeñado en cruzar media España para llegar a su localidad natal en Marruecos con su tractor, y tan bien filmada por Fran Araújo y Ernesto de Nova, y a Alvin, el personaje de ficción creado por David Lynch para su “The Straight story”, que cruzaba el país a bordo de un improvisado tractorcillo para despedirse del hermano con el que llevaba años sin hablar.


El título recuerda de manera consciente al icono literario de Don Quijote, aunque aquí no tenemos a un loco idealista, sino más bien a un Sancho Panza contemporáneo y cuerdo en busca de una ilusión, conseguir financiación para un viaje con su burro por Estados Unidos recorriendo el camino que se vieron obligados a hacer los indios cherokee como consecuencia de los tratados de paz con el “hombre blanco”. Como idealista que es, nada supone un imposible para el protagonista humano de la historia, seguido con aparente objetividad y distancia por la cámara que, en un momento dado se rompe, dando lugar a esa fractura entre imagen y realización cuando el director en pleno rodaje, no puede permanecer impasible ante los evidentes signos de dolor en el rostro del viajero. Este momento despeja cualquier duda que se pudiera mantener sobre la neutralidad, no puede haber objetividad cuando se unen los esfuerzos para conseguir un resultado como el de esta película. La historia, y la cámara lo percibe, conforme avanza la narración va rompiendo el muro inicial que pretende distanciarnos de la imagen colocándonos en una situación de meros espectadores para, cautivados por la empatía, provocar en nosotros, como en quien realiza la película, la necesidad de que el viaje prospere.

“Donkeyote” dialoga perfectamente con otra producción española del presente año, “El mar nos mira de lejos” de Manuel Muñoz Rivas, pero a diferencia de éste, que abre el abanico a múltiples personajes,  el relato de Chico Pereira se nos hace más cercano, más entrañable, más propio como consecuencia de centrar el foco en un único protagonista dispuesto a morir, cuando le toque, sin dejar de hacer lo que le gusta y como le gusta. Si en esta producción la provincia de Cádiz y Sevilla se recorren a pie, o en burro, en permanente movimiento, en busca de los cauces que permitan cruzar el océano y llevarnos como nuevos colonizadores al continente lejano, en la de Muñoz Rivas eran personajes sedentarios anclados a las marismas de Doñana, pero en ambos casos asistimos a mundos que van desapareciendo, a realidades de duración a término coincidentes con la vida de nuestros protagonistas involuntarios. Pereira se deja embaucar por la mirada del animal, y en ocasiones parecería que asistimos como espectadores de lo que éste ve, sin atender al humano que le guía y acompaña, aprovechando el lugar y el entorno nos ofrecerá imágenes de belleza singular y absolutos anacronismos como contemplar a un hombre, un burro y un perro parados en medio de una carretera por la que acaba de salir de plano un rebaño de ovejas, o al hombre sobre el burro sin Don Quijote mientras en paralelo son superados por un tren de alta velocidad.


Busca el director la belleza en la imagen o el detalle manierista, ver al animal a través de una copa de vino mientras padre e hija conversan sobre la última ocurrencia viajera de una persona que se resiste a acabar sus días sentado en una silla viendo pasar las horas delante de una ventana, la ironía de pedir ayuda a “Coca Cola” por mantener financiación a proyectos de “vida saludable” plantándose con su Gorrión y su perro a la puerta de la factoría sevillana, navegar por el Guadalquivir en solitario en un trasbordador con tres únicos pasajeros tan dispares como la compañía que nos ocupa a lo largo del relato. Hay mucho cariño en la película, que no puede interpretarse como una reivindicación de un modo de vida sino como un reflejo de la singularidad personal que no debe perderse, un tipo ocurrente, agraciado para las rimas y coplillas que se resiste a dejar de ser él mismo.

DONKEYOTE. España, Alemania, Reino Unido. Director: Chico Pereira. Guión: Chico Pereira, Manuel Pereira, Gabriel Molera. Fotografía:  Julian Schwanitz. Montaje: Nick Gibbon. Sonido: Mark Deas. Productores: Sutor Kolonko, Sdi Productions LTD. Productores Asociados: Ingmar Trost, Sonja Henrici. 86 minutos.

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