martes, 9 de mayo de 2017

COIN LOCKER GIRL (Han Jun-hee, 2015)

COIN LOCKER GIRL (Han Jun-hee, 2015)


Las miradas ausentes de profundidad se van superponiendo, minuto a minuto, desde los ojos de todos los intérpretes. Miradas que no ven más allá del momento en que se encuentran, dedicadas a hacer recuperar la visión a quienes puedan pagar por retinas ajenas, ellos, que no son capaces de mirar hacia el futuro y que quieren olvidar, cuanto antes, la mirada del pasado. La mirada de Il-young es la mirada de quien sobrevive sin cariño, sin sentimientos, pero con una determinación absoluta para mantenerse con vida. Enfrentada a sus deseos autodestructivos, es incapaz de dejarse morir o de dejarse matar, como un resorte imposible de evitar, por más que su vida sea un completo vacío destinado al crimen, llegado el momento todas sus habilidades criminales permitirán su supervivencia. La mirada de Il-young está entrenada para no contemplar compasión ni empatía, como un niño de la guerra ha sido recogida de la calle para, aislada del contacto y del calor de un hogar, convertirse en un instrumento coactivo de primer orden, y también un brazo ejecutor excepcional que no cuestiona ninguna orden procedente de «Madre», la líder del clan que controla la ciudad de Incheon, y que compró a esta huérfana criada entre vagabundos, abandonada recién nacida en la estación de tren, dentro de la taquilla nº 10, cuando un deudor de la organización la secuestra y entrega para saldar su deuda económica.


La sofistica red criminal que lidera «Madre» se ramifica y perfecciona en todos los ámbitos posibles, prostitución, drogas, tráfico de armas, drogas. Pero la más selecta de las especialidades del clan es cobrar las deudas imposibles de recobro. Ninguna deuda es perdonada por otro personaje sin escrúpulos como «Madre», una mujer que honra la memoria de una madre muerta........a manos de ella misma. Es una organización que, como Shylock, se cobra las deudas con libras de carne, a ser posible reutilizable en otras personas. Toda película de género exige su dosis de elementos comunes para que el espectador se sienta acogido y reconocido en el empeño, una película que es un thriller criminal pero donde domina el aspecto psicológico de un  hogar absolutamente disfuncional en el que, el uso de niños como elementos desechables, va consiguiendo una selección natural en la que sobreviven los mejores o los que mejor se adaptan al medio para formar una atípica familia de aluvión. De todos los hijos de «Madre», los más queridos son los que todavía permanecen en el hogar, cuatro jóvenes en el umbral de la mayoría de edad y a los que la líder entrena en la extracción de órganos vendibles y, sobre todo, en la desaparición de esos cuerpos que pagaron sus deudas con sus vidas; porque los desafortunados que no devuelvan el dinero pagarán con su vida, como siempre ha hecho la mafia, pero además servirán como suministro a enfermos adinerados dispuestos a pagar el coste de un órgano y su implante. Hijos que, como todos, según van creciendo, van cuestionando a los padres, hasta enfrentarse a ellos y entre ellos.


Esas deudas no son personalísimas, sino que la organización buscará avalistas ignorantes que tendrán que asumir las que dejaron otras personas cercanas a ellos. Es ahí donde el personaje de Il-young se resquebraja y siente su primera grieta sentimental, por razones que se le escapan, por la simple cortesía del joven que la recibe cuando va a reclamar la deuda de un padre que ha huido abandonando a su hijo a merced de la mafia. Ahí la insistencia del chico provoca una relación apenas apuntada de carácter sentimental, pero donde la película podía naufragar, convirtiendo a la muchacha en una heroína invicta en la defensa de la vida de la primera persona que la trata con cortesía e interés, Han Jun-hee aprovecha para mostrar toda la brutalidad posible que permita a la protagonista deshacer el yugo que la ata a una madre ficticia y que le ha advertido en varias ocasiones que seguirá con vida mientras sea útil. La película se transforma en una película de venganza al más puro estilo de la trilogía de Park Chan wook, sin desmerecer ni a Old Boy ni a Sympathy for the woman, un auténtico artilugio estresante y violento donde el personaje de Il-young, como heredera de una Lady McBeth consciente de ser incapaz de huir de sus orígenes marginales y de su predicamento en el mundo del hampa, irá tomando consciencia de cuál es su destino inmediato y a largo plazo.



Mientras esa familia sin vínculo de sangre va fragmentándose en pedazos irrecuperables hasta el duelo final, donde cada uno de sus jóvenes integrantes irá adoptando la solución más acorde con su personalidad, el relato se va convirtiendo en más oscuro, más nocturno, más amenazante. Apenas si hay luz diurna y exteriores en una historia claustrofóbica y que necesita de la noche para que sus animales carroñeros se muevan con mayor seguridad y comodidad. La «Madre» de la organización cuida de sus hijos mientras son útiles y no decaen, ni en el esfuerzo ni en la lealtad; por eso la caída de Il-yeung conocida por todos, introduce la cizaña en el seno de la organización y permite a los subalternos cuestionarse el liderazgo de quien empieza a dar muestras de debilidad sentimental. Venganza y sacrificio se superponen en un final previsible en su resultado, pero impactante en su desarrollo y que nos viene a explicar, desde una elipsis tremenda, no sólo el futuro de la joven, sino el pasado de esa «Madre» que lo termina siendo más de lo que pensábamos. El director debuta con esta película mostrando la absoluta fortaleza de una industria capaz de seguir produciendo, una tras otra, películas admisibles para todo tipo de público sin caer en la exageración, sin perder de vista un mínimo de rigor en la evolución de tramas y personajes, y sin abandonar un estímulo estético atractivo que permita, incluso, ser seleccionada para una sección como la de la Semana de la Crítica del festival de Cannes. Esta película, elegida como la mejor debutante del año 2015 por la crítica surcoreana, termina como empieza, con una persona ante su origen, una taquilla de estación vacía donde una simple carpeta recoge toda la historia vital de un personaje de tal manera, que su falta de referentes queda integrado por un simple certificado. No es extraño entonces, que la historia termine con una ofrenda homenaje a «mamá sangrienta», durante el desarrollo de la vida de Il-young ésta no habrá aprendido a sonreir ni a disfrutar de la vida, peo no tendrá más remedio el resto de su existencia que reconocer que ha dejado de ser una huérfana en medio del caos.



COIN LOCKER GIRL. (Cha-i-na-ta-un) COREA DEL SUR. 2015. Dirección: Han Jun-hee. Producción: An Eun-mi, Cho Dong-ki. Guión: Han Jun-hee. Fotografía: Lee Chang-jae. Intérpretes: Kim Hye-soo, Kim Ko-eun. 112 minutos. Semana de la Crítica de Cannes 2015.

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