miércoles, 15 de marzo de 2017

THE EXQUISITE CORPUS (Peter Tscherkarssky, 2015)


THE EXQUISITE CORPUS (Peter Tscherkarssky, 2015)

Cadáveres exquisitos llamaron los surrealistas a parte de su producción literaria o pictórica, una frase o dibujo que, tras realizarse y permanecer oculto, era trasladado a otro miembro del grupo para que continuara una cadena invisible hasta el momento de la revelación del conjunto tras la participación de todos los integrantes. En la unión de elementos muy breves, en la síntesis de elementos probablemente dispersos, alcanzaban el producto final al que dotaban de significado; así se creaban los cadáveres exquisitos, y así Tscherkassky, cineasta experimental austriaco, crea su última obra silente; en la acumulación de imágenes de aparente desconexión pero de alto contenido y carga erótica, para mostrar un relato sensorial y excitante, así crea su propio cadáver exquisito siguiendo la senda de "Le cadavre exquis boira le vin nouveau".

 
Para crear su película de alto contenido erótico, Tscherkassky utiliza fragmentos de muchas otras, anuncios, películas porno danesas y francesas, de erotismo suave italianas y británicas, thriller eróticos americanos, con el común denominador de mostrar cuerpos desnudos, cuerpos sugerentes y bellos u obscenamente explícitos, sin mostrar lo pornográfico pero revelando lo pornográfico en cada espectador que, ante el cúmulo de sensaciones, penetra en el interior de su propia psique rellenado los claroscuros, los fragmentos, las multiplicaciones, las sucesiones temporales simultáneas en pantallas troceadas. Adulterando la imagen al estilo Man Ray, sobreimpresionando palabras o elementos, la historia, que fotograma a fotograma parecería carecer de sentido, contiene otra onírica y fascinante reflejando en imágenes el sueño de una bella durmiente.
El corto se inicia con un viaje, cuerpo desnudo de hombre y mujer que recorren la costa de una isla en busca de algo que no sabemos; en el interior de esa isla igualmente hay más hombres y mujeres que, desnudos, se agrupan, se disgregan, corren, miran. Poco después esa barca parece encontrar lo que buscaba, una joven duerme al sol, desnuda, tranquilamente. Cuando la mujer de la barca se acerca a ella y, simplemente, hace el gesto de tocarla, parece como si la acción pasara a rodar, del exterior que vemos, al interior de la joven dormida, como si Tscherkassky decidiera que su “corpus exquisito”, el de esta mujer, estuviera viviendo en un sueño erótico permanente que la cámara nos va a permitir sentir filmando el interior de su cerebro. Apoyado en la música de Dirk Schaefer y en la fragmentación visual, mujeres y hombres se mezclan, se aman, se muestran, se ofrecen; animalidad y naturaleza sin terminar de concretarse en imágenes que pudiéramos denominar reales, pero que responden a un momento de realidad, quizás, extrafílmico, imágenes que han quedado en el subconsciente de la joven y que, en medio del sueño se mezclan y dan lugar a nuevas historias complementarias llenas de surrealismo.
 

Si un sueño erótico fuera filmable en una unidad hospitalaria del sueño, ¿se parecería a la composición de imágenes superpuestas y múltiples que hace el director austriaco?, la acumulación de micronarrativas contenidas en el espacio de la filmación permiten admitir la presencia de cualquier imaginario sexual realizable, con la salvedad de que nuestra fisicidad nos impide compartir espacios en el mismo tiempo; por eso el erotismo desbordante de la propuesta queda alejado de lo real sin perder su carácter incitante y excitante, estamos ante un mundo paralelo de dimensiones inaprehensibles, sólo apto para mentes alucinógenas o usurpadas por la liberación del sueño que desata todos los tabúes y autocontroles. Un simple contacto con una piel de mujer desencadena todo un terremoto de imágenes donde no sabemos si el origen se encuentra en ese breve encuentro o si el contacto no hace más que transmitirnos lo que la joven  estaba soñando previamente. En todo caso, desnudez y erotismo aparte, el torrente de imaginería sensual sólo puede detenerse con un acto de consciencia, el simple hecho de despertar nos resitúa en el mundo real, ahora podemos ver los cuerpos desnudos, concretos, relajados a pleno sol, pero la historia es otra, el cuerpo exquisito es el soñado y el deseado sin ataduras, el del interludio musical con el rumor del mar y el ruido del viento en las velas, la aventura ha terminado como empezó, pero en el camino la imagen ha creado un cuerpo exquisito de sensaciones y sentidos al límite.

 PELÍCULA ÍNTEGRA