viernes, 20 de enero de 2017

CALLBACK (Carles Torras, 2016)





CALLBACK (Carles Torras, 2016)


El “callback” es la segunda llamada que se produce tras realizar un casting, se supone que has pasado la primera criba, que tus oportunidades aumentan, que hay algo en ti que ha interesado al productor, al director. Aunque sea para un anuncio, aunque ni tan siquiera prestes tu cuerpo, sino solamente tu voz, cualquier cosa con tal de sentir que eres el elegido, que tus esfuerzos empiezan a ser recompensados, que ese fervor religioso ha pasado la prueba definitiva y empiezas a sentir la grandeza. Pero en el “callback” puede resultar que tu mente se disperse, que las múltiples personalidades que llevas asumiendo a lo largo de tu vida, estallen y se amontonen al mismo tiempo, que pierdas los papeles, que mezcles un anuncio de cuchillos con otro de bebidas energéticas, porque va a ser verdad que te sientes cansado, que te sientes decaído, que la solución no está en huir de la ciudad, como tampoco se encuentra en el interior de una lata de bebida.



Larry de Cecco (convincente, amenazante y enigmático Martín Bacigalupo, coautor de la historia), o Pedro, o Robert Fontana, apenas tres identidades en un par de días, y todas coexistiendo, incluso se siente que ha habido muchas más; que en la frase “tengo mucha determinación y he tenido mucha suerte”, ese apartamento que ocupa en un barrio marginal y deteriorado de Nueva York, no se ha conseguido mediante un contrato. Torras va desvelando la personalidad de De Cecco poco a poco, del aparente catatonismo expresivo de sus castings, superados por el “instrumento de su voz”, a su egocentrismo y delirio de grandeza, su imposibilidad de controlar sus impulsos ante los reveses o ante lo que entiende humillaciones innecesarias hacia su persona. La mirada torva de De Cecco esconde un volcán destructor que estalla en erupciones sorpresivas, rápidas, fugaces, pero implacables. Da lo mismo quién lo haga, ni dónde, ni por qué. Las expectativas defraudadas no se entienden porque solamente está haciendo aquello que cualquiera haría, respetar, ser amable, incluso ser demasiado amable, no puede ser rechazado quien se comporta como él cree hacerlo.


De Cecco contempla el skyline de Manhattan como un imposible, la última personalidad adoptada le acerca a una melodía que golpea su cabeza cada vez que conduce, “gira, il mondo gira nello spazio senza fine con gli amori appena nati, con gli amori gi finiti, con la gioia e col dolore della gente come me”, su visión del mundo que quiere está separada por un muro físico, un río, que funciona como frontera impenetrable; los cruces del Hudson obedecen a su trabajo o a la búsqueda de un dios muy personal, pero no a su vida, que queda confinada a ese apartamento que hace las veces de guarida. Ultracatólico pero voyeur, la cabeza de Larry no funciona como la de una persona adaptada a vivir en sociedad, se acerca así al personaje mítico del Travis scorsesiano, a los retratos psicóticos de John McNaughton, a las atmósferas agobiantes sin delirios visionarios de un Strickland del Bronx; Travis llevaba a Betsy a un cine porno como algo natural, la conciencia de pecado de Larry sustituye el cine porno por la modernidad de la cámara que espía a su realquilada. Mentes enfermas cuyos patrones del bien y del mal andan desequilibrados e influenciados por excluyentes, y violentas, apuestas religiosas.


El sueño americano termina reventado por un extranjero que se hace pasar por nacional, la bandera como mortaja después de ondear en la intimidad de un hogar ajeno, movida por un aire acondicionado que refresca la mente y no solo el cuerpo, como el ventilador interno de un ordenador que impide que se queme. De Cecco necesita cada tanto remojar su envoltorio, solo así la temperatura interior es controlada y la presión disminuye, pero llega un momento que el interior supera los límites normales y la película culmina rápida y atrozmente en pleno descontrol. Has perdido tu memoria confundida entre todos los personajes propios y ajenos que has asumido, unos para huir, otros para conseguir un trabajo que deseas como compensación a tanto mal causado. La última visión de su Nueva York deseado precede a la noticia de una muerte inesperada, sus monólogos a Bobby no tenían recepción, sus elogios menos. Pedro de Cecco ha confundido la realidad con el deseo, no hay escape posible en una ciudad que no te quiere por más que te disfraces.


CALLBACK. España. 2016. Dirección: Carles Torras.Guión: Carles Torras & Martín Bacigalupo.Dirección de fotografía: Juan Sebastián Vásquez. Dirección artística: Clara Álvarez. Montaje: Emanuele Tiziani. Producción: Zabriskie Films. Dirección de producción: Víctor H. Torner. Producción asociada: Larry Fessenden (Glass Eye Pix), Aram Garriga (Visualsuspects), Timothy Gibbs, Martín Bacigalupo. Intérpretes: Martín Bacigalupo,  Lilli Stein, Larry Fessenden, Timothy Gibbs. 85 minutos.

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