miércoles, 21 de diciembre de 2016

THE DAY HE ARRIVES (Hong Sang soo, 2011)





THE DAY HE ARRIVES (Hong Sang soo, 2011)


 
Y si la vida consistiera en quedarnos parados, con la mirada vacía. Reflejados en un fotograma congelado donde nuestra presencia fuera objeto de halago y reconocimiento, pero nuestro pensamiento se acercara al precipicio de la ruina existencial. Justo como ese plano final de “The day he arrives” en el que el director  Joon se deja retratar por una admiradora a la que no tiene nada que ofrecer, salvo, quizás, esa búsqueda incesante de un encuentro sexual que le ayude a olvidar una relación tormentosa de la que dice huir, pero de la que también disfruta esa interminable duración de ruptura no definitiva.


"No tengo ni pizca de imaginación y soy un vago"

Presume el director coreano de su vagancia, de que no le gusta trabajar, y que, por eso, hace una y otra vez la misma película. Para no gustarle trabajar, desde 2011, en que rodó esta nueva vuelta de tuerca sobre las relaciones personales y las difíciles maneras de relacionarse entre hombres y mujeres, Hong Sang soo ha rodado 7 películas, de las que sólo dos han llegado a nuestras pantallas. Resulta indiferente que una buena parte de la crítica internacional reivindique al director o que los festivales se peguen por tener la primicia de sus obras, el mercado español es lo que es  y poco se puede esperar del mismo.

"Rohmer no es una influencia para mí. No me inspiro en otros cineastas. El único modelo que se me ocurre es Cézanne"

A los que hablamos de cine nos gusta poner etiquetas, buscar referencias, encontrar similitudes, ahondar en las diferencias, afirmar que un autor se inspira en otro. Y da lo mismo lo que pueda afirmar el comentado, Sang soo no puede eliminar su etiqueta de Rohmer coreano por más que él lo niegue. Será su sencillo estilo, su forma de colocar la cámara aparentemente neutral, cercana a los personajes pero con una distancia de intimidad, el permanente diálogo en el que sume a sus personajes; pero realmente el azar rohmeriano dista mucho del azar de Hong, si el azar rohmeriano es causa del relato, en Hong Sang soo es la excusa para hablar de lo que él quiere, el azar no mueve a los personajes porque estos pretenden desde el principio llegar a un lugar conocido, aunque sea erróneo. Como dicen en la película, “los hechos azarosos no tienen razones”.


"El amor es lo único que importa en esta vida aparte de la cerveza"


Porque el universo fílmico de Sang soo orbita alrededor de las mujeres, el cine y el alcohol, y “The day he arrives” no es una excepción, sino una confirmación de los temas que obsesionan al cineasta, presentando nuevamente a un director de cine en parón creativo, a la sazón profesor también, como en otras de sus películas; aunque esta vez no de cinematografía; en una vuelta a Seúl para enfrentarse a sus carencias, sus pérdidas, sus recuerdos. Utilizando el mecanismo circular de ofrecer la misma versión de los hechos hasta en tres ocasiones, con ligeras variantes que van modificando sustancialmente lo visto hasta entonces, Sang soo juega no sólo con el relato, sino con el tiempo. Un juego que nos termina haciendo dudar de si estamos ante varios días sucesivos en los que los personajes complementan lo ocurrido previamente, o ante el mismo día y la misma noche, el mismo bar con la misma borrachera, el mismo primer conocimiento de la profesora y de la dueña del establecimiento o una relación con ambas que ya procede de la primera noche. El director tiene un particular sentido del humor tanto en sus películas como para hablar de ellas, cuando se le pregunta por esos dobles o triples relatos con variaciones puede responder que el alcohol provoca doble o triple visión, y así lo reproduce en sus películas, o que el alcohol produce un efecto inhibidor fantástico para fomentar las conversaciones y las intimidades, pero en el fondo, es el cine de este artista un definidor perfecto de los sentimientos y las sensaciones humanas, el miedo a la soledad, la búsqueda desesperada de un clavo que saque a otro, las mutaciones anímicas instantáneas y por motivos de aparente banalidad que sirven para cambiar por completo el sentido del relato o el ambiente de una escena.

"Yo escribo un guión como si jugara a un juego de mesa en un día de lluvia. Voy poniendo pistas y trampas por todas partes, y así hago que todas las escenas se conecten y se contradigan a la vez, y todo es más divertido. Para mí, como mínimo".


Ese personaje del director de cine, continuo protagonista de sus películas, permanentemente agasajado por espontáneos transeúntes que le reconocen, por estudiantes de cine que le invitan a emborracharse con ellos, por antiguas ayudantes o actrices; que sólo siente la llamada de la seducción respecto de aquellas mujeres que desconocen quien es, que sólo se interesan por él por lo que parece ser y no por lo que ha hecho, es el reflejo de un fracaso masculino incapaz de relacionarse con naturalidad con las mujeres, tanto las anónimas como las queridas. Sus personajes masculinos, y este de Joon como su amigo Youngho, rondan lo patético entre su inmadurez, su inconstancia, sus dudas que provocan efectos secundarios perversos en las mujeres que se cruzan en su camino. Este viaje a la capital es un punto, seguramente aparte, en la vida de Joon, una manera de volver a los lugares de los que realmente siente pertenencia y abandonar una especie de retiro forzado para romper con una relación enfermiza y negativa, una relación que le persigue y a la que no termina de poner punto final, como se ve en la primera recreación de la historia que, gracias al juego de la historia y el tiempo que acomete el director, se transforma en la misma manera de despedida que en la última y tercera recreación, el director se excusa de la misma manera para romper con la nueva conocida a la que la noche anterior consideraba imprescindible para rehacerse como persona, pero lo que en el primer segmento es un drama lleno de lágrimas y lucha interior, en el tercero es una episodio liviano, de aparente madurez consentida y alegre que, viene a confirmar que lo único que estaba buscando nuestro director desde su llegada a Seúl era una mujer con la que pasar la noche sin ningún compromiso para el día siguiente.

Extractos de entrevistas en "El Periódico" y "Time Out".


Título original: Book chon bang hyang. Título internacional: The day he arrives. 2011. 80 minutos. Corea del Sur. Director: Hong Sang-soo. Producción: Kim Yung-shee. Guión: Hong Sang-soo. Fotografía: Kim Yung-koo. Montaje: Hahm Sung-won. Música: Jeong Yong-jin. Sonido: Kim Mir. Intérpretes: Yu Jun-sang, Kim Sang-joong, Song Sun-mi, Kim Bok-yung. Presentación en el festival de Cannes de 2011. No estrenada en España.