miércoles, 30 de noviembre de 2016

TURN LEFT TURN RIGTH (Douglas Seok, 2016)

TURN LEFT, TURN RIGHT (Douglas Seok, 2016)
Cuerpos que se mueven en lugares donde no deberían estar, alegrías sobreentendidas en ambientes donde sólo queda soñar para mantener la felicidad. Ya sea entre las ruinas de Angkor o en los rincones escondidos de un bar de copas en Phonm Penh, Kanitha cierra los ojos y baila, baila las músicas que oye o las que imagina, se deja seducir por los movimientos de una bailarina icono de la Camboya pre-jemeres rojos viendo una y otra vez los vídeos grabados en televisión o comprados pirateados en los mercados de la ciudad, incluso se imagina bailando con la diva. A Kanitha sólo le queda soñar para retrasar un futuro escrito en el mismo momento de nacer, la libertad que demuestra la joven no puede romper con las mecánicas ancestrales de una civilización que ordena a la madre buscar un marido para la hija. En ese ambiente femenino la presencia masculina apenas tiene importancia visual, pero va a tener, y mucha, importancia para engarzar las piezas de su comportamiento, intentando una libertad personal que todas las puertas va cerrando poco a poco. 

Concebida como un antiguo LP, de vinilo muy usado y con el sonido repleto de impurezas, Seok concibe su artefacto fílmico mediante la incorporación progresiva de datos que, inicialmente abstractos, ilógicos y hasta absurdos, terminan por rellenar todos los huecos  que han podido crearse en la mente del espectador, para concluir en uno de los finales más lacerantes y sorprendentes del último año, un canto a la vida y a la innecesariedad de alargar el final más allá de lo humanamente soportable. Como película musical que se ha concebido, cuanto mayor es el recuerdo musical de Kanitha, mayor es la desconexión de ésta con el verdadero mundo que le ha tocado vivir. 12 cortes como 12 canciones que basculan entre lo soñado, lo imaginado y lo necesariamente vivido. Jornadas agotadoras de trabajo, alternando uno de día y otro de noche, para poder pagar el tratamiento de la enfermedad del padre, jornadas en las que no cabe sino evadirse de la mejor manera posible, dormirse en las camas del hotel donde se trabaja de recepcionista o bailar escondida mientras los clientes llaman a una camarera que les atienda, buscar una salida aunque sea imaginaria a tanta pobreza, a tanta necedad, a tanto desamparo, vivir en tu irrealidad mientras los demás se empeñan en recordártela .

Cuidadosamente filmada, progresivamente más simbólica cuanto más aprehensible se hace la información que, inicialmente, parece no existir, el camino de Kanitha está destinado a rememorar los buenos tiempos, los bailes compartidos, las risas, el mar, la complicidad con un padre que, ahora, es poco más que un ser que desaparece. Resistirse a lo inevitable mediante el recuerdo constante de todo aquello que nos mantenía unidos, disfrutar de ese pasado que no puede volver pero que nos ha formado, mientras diseñamos el futuro más deseable para esa persona que no queremos perder de ninguna de las maneras. Un largo viaje en un vehículo imposible (al estilo de «Una historia verdadera» de Lynch) juntando enfermedades, moribundos, agua y sueños por el camino (como si Weerashetakul y Tsai Ming Liang auspiciaran el proyecto), con un destino determinado permitido tras la ceremonia de despedida. Viajar desde la capital, lugar de contrastes entre el lujo de los poderosos y la economía de supervivencia de la mayoría, hasta la Diamond Island donde finaliza el viaje y Kanitha libera sus fantasmas para convertirlos en recuerdos. La constante presencia del agua como recuerdo de nuestro origen, un líquido amniótico que tanto sirve para nacer como para regresar al origen, regenerarse y volver a comenzar; imágenes desdobladas, triplicadas, dimensiones de uno mismo que buscan el momento para completarse y hacerse una sola; Kanitha, el padre y el agua frente al cielo, la pobreza y el calor, lo agradable frente a lo insufrible. Soñar para no vivir.

TURN LEFT, TURN RIGHT. 2016. Camboya-EEUU-Corea del Sur. Director. Douglas Seok. Intérpretes: Kanitha Tith, Thavy Pov, Vanthoeun Bo, Saveth Dy. Guión: Douglas Seok. Cinematografía: Steve Chen. Sonido: Min Eun Seo, Jean-Baptiste Haehl. Montaje:Douglas Seok. 68 minutos. Festival de Turín.