lunes, 19 de septiembre de 2016

CINE COREANO DE GÉNERO. DOS ESTUPENDOS EJEMPLOS DE 2016. THE WAILING y TRAIN TO BUSAN


GOKSUNG (The wailing, Na Hong jin, 2016)

BUSANHAENG (Train to Busan, Yeon Sang ho, 2016)




Ejemplos claros de una verdadera industria del cine, ejemplo de cómo, de la misma manera, se puede optar por realizar un cine de género comercial y de calidad, que atrae a millones de espectadores del país, y al tiempo, mantener una creación alternativa de cine de autor sin que una excluya o destruya a la otra. Industria porque no se pueden entender de otra manera las mareantes cifras de dinero y espectadores que mueve el cine coreano en su país,  ahora empeñado en exportar su producto al resto del mundo. Tomando como referentes todas aquellas parcelas que han funcionado en el resto del planeta, los coreanos han copiado, si se puede decir así, el cine policíaco y de mafias hongkonés y lo han superado, el cine de época chino y le ha eliminado los ribetes sentimentaloides y de exaltación patriótica sin sentido, el cine de acción norteamericano para, mantener el mismo espíritu pero superar el ritmo y el acabado, y ahora llega el bombazo de terror sobrenatural o de catástrofes medioambientales con zombies para dejar claro que, si hay una industria capaz de competir con Hollywood hoy en día ahí está Corea del Sur.



"Busanhaeng" es más convencional, más clásica, más previsible, pero enormemente atractiva. Retomando otro clásico moderno del cine coreano, "Snowpiercer", el tren se convierte en espacio cerrado en el que miserias y grandezas del género humano salen a la luz ante el acoso de miles de zombies que desde el interior o el exterior, tratan de acceder a esos vagones de un tren que, frente al del precedente, sí que busca un lugar en el que poder parar y ser rescatados. "Goksung" sin embargo, es mucho más oscura, la sucesión de asesinatos familiares en un tranquilo pueblo de Corea sacude las conciencias de una ciudadanía desacostumbrada a tal grado de salvajismo y ensañamiento, crímenes sobre los que empieza a sobrevolar el halo de lo sobrenatural, y lo que empieza como comedia negra en la que unos policías ineficaces y vagos se ven superados por la situación, va transformándose poco a poco, en una historia de muertes y exorcismos sin fin hasta el duelo final transformando la vida apacible en un verdadero infierno. Si algo caracteriza al cine comercial coreano es carecer de respeto y clemencia por el protagonista, su desaparición durante o al final de la historia no es un elemento que guionistas y dirección tengan en cuenta para contentar al público. La vida no deja de ser una sucesión continua de azares y desdichas donde el resultado no siempre es positivo. Deben pensar los creadores que si el público está convencido del éxito final del protagonista, el resultado ha de resentirse, que el consabido "happy end" eliminará tensión a las situaciones y restará la atención del espectador tranquilo en el convencimiento del triunfo del héroe. Nada más lejos de la realidad, Jong Goo y Woo Seok estarán en el alambre que separa la vida y la muerte en todo momento, su personalidad queda dibujada como seres egoístas, individualistas, acaparadores en sus respectivos sentidos de la vida diaria, a los que el imprevisto sorprende sin tiempo suficiente para rehacer su manera de entenderse y comportarse, aunque lleguen a ser conscientes de su error.



Detrás de la cámara están tipos tan solventes como Na Hong jin (sus precedentes The chaser y The yellow sea eran rotundas piezas de precisión matemática) y Yeoh Sang ho, un tipo que ha pasado del dibujo a los personajes de carne y hueso sin dudar, con un prodigio y alarde técnico impropio de un debutante en el rodaje, se supone, de efectos especiales y personas de carne y hueso (The fake y Seoul Station son sus precedentes, esta última en la base del rodaje de la actual Train to Busan), y ante la cámara, hombres y mujeres muy vistos en el cine coreano, de nombre impronunciable y de imposible recuerdo, pero que cuando les vemos sabemos que nos resultan conocidos de otras aventuras, tipos normales o tipos sobresalientes en algún aspecto de su vida, con muchas taras familiares a sus espaldas, con más fantasmas en sus armarios que los que les persiguen de día o de noche. Actores como Do Won Kwak, Jun Kunimura, Chun Woo hee, Huang Jung min, Ma Dong seok, Yeong Yu min.........una pléyade de rostros que suenan al cinéfilo y que se comportan con la perfección que estos productos de diseño exigen. Ambas películas son dos ejemplos muy diferentes de un modelo que triunfa, "Train to Busan" opta por seguir la ola zombie y carece de sutileza, pero no de efectismo, funciona perfectamente como entretenimiento y pone el punto de mira en la actual industria contaminante y en las gestoras de fondos de inversión, sin olvidar alguna coz contra el pasado reciente de un país que no hace tanto fue una dictadura nada amable. "The wailing" por su parte, crece en la acumulación de escenas y situaciones, el personaje principal está tan perdido como los demás, pero se muestra ausente y despreocupado hasta que el mal entra en su casa. A partir de ese momento todo es válido, todo se puede hacer con tal de proteger a su hija, y es en esa debilidad del alma humana en la que se asienta la perdición de todo el pueblo.



No ha de ser neutro que los "malos" de la película sean encarnados por banqueros y directivos en "Train to Busan" y en un japonés misterioso en "The wailing", chupasangres profesionales, en la primera, que han llevado al país a sucesivas crisis económicas periódicas parecidas a las que tenemos el dudoso honor de vivir en nuestras propias carnes ahora nosotros, ante la pasividad y complacencia del poder político, tan infectado por los intereses de las grandes corporaciones como los cuerpos de quienes reciben el virus que mata y resucita con hambre de sangre humana, mientras que en la segunda se mantiene vivo el recuerdo de ese invasor secular del continente asiático, dispuesto a tratar a los semejantes como esclavos a su servicio, un recuerdo del pasado que se congratula de la desgracia ajena bajo la apariencia de superioridad moral. Sólo los "puros" de corazón serán capaces de enfrentarse a males de tanta entidad y perversidad, será por eso que los sobrevivientes apenas se pueden contar con los dedos de las manos. Busan como metáfora del renacimiento de un país eliminados todos sus elementos patógenos nocivos, el pequeño pueblo como representación de cómo hasta en las más remotas aldeas cualquiera está dispuesto a vender su alma al diablo por un beneficio personal. No se entendería que ambas películas no llegaran a estrenarse, condenado, como está, el cine coreano, al mercado del DVD y la VOD en España, no obstante, la presencia de capital norteamericano asegura mejor condición a estos dos productos.


THE WAILING. Corea del Sur, 2016. Título original: Goksung, . Presentación: Festival de Cannes 2016. Dirección: Hong-jin Na. Guion: Hong-jin Na. Productoras: 20th Century Fox / Side Mirror. Fotografía: Hong Kyung Pyo. Música: Jang Young Gyu & Dalpalan. Reparto: Do Won Kwak, Jun Kunimura, Jung-min Hwang, So-yeon Jang, Han-Cheol Jo, Woo-hee Chun. Duración: 156 minutos.

THE WAILING TRAILER 1


THE WAILING TRAILER 2



TRAIN TO BUSAN, COREA DEL SUR, 2016. Título original: Busanhaeng. Presentación: Festival Cannes 2016. Dirección: Yeon Sang-ho. Producción: Lee Dong-ha. Guión: Yeon Sang-ho. Fotografía: Lee Hyung-deok. Efectos visuales: Jung Hwang-su. Intérpretes: Gong Yoo, Kim Su-an. Duración: 118 minutos.