jueves, 3 de marzo de 2016

MINOTAURO (Nicolás Pereda, 2015)



MINOTAURO (Nicolás Pereda, 2015)

“Descansando de las fatigas del reposo”

El director de “Los ausentes” se adentra ahora en otro espacio y otra generación. Manteniendo su ritmo moroso, en el que apenas parece pasar nada, en apenas 70 minutos traza un retrato preciso, quirúrgico, ausente de complacencias, sobre la juventud mexicana. Iniciada la historia con un largo plano fijo en el que la cámara se sitúa sobre una mesa y graba aquello que entra en su campo visual, indiferente al movimiento de los personajes, al cabo de esos 9 minutos, donde el primer personaje, Gabino, cae dormido sobre la mesa y nada lo despierta, la película se va a ir desarrollando en el interior de ese piso que funciona como espacio cerrado del que los jóvenes no salen. El trío formado por Luisa, Paco y Gabino decae progresivamente en la pérdida de individualidad, para formar un grupo informe, una masa desarticulada y carente de movimiento, de iniciativa. Los seres humanos parecen ir transformándose, poco a poco, en vegetales.


Los tres jóvenes apenas se comunican a través de las lecturas de obras literarias donde predomina el recuerdo del desamor o de las relaciones imposibles. No estudian, no trabajan, no mantienen más contacto con el mundo exterior que el de las personas que acuden a su casa, en concreto una madre y una hija que asumen las labores domésticas, la compra de víveres, hacen la comida; y un viejo vagabundo, sin hogar, pero que suministra las sustancias que consumen los jóvenes y ofrece películas pirateadas para su compra. Los jóvenes son seres que van perdiendo iniciativa, que progresivamente pasan más horas adormecidos o dormidos, primero por separado, y poco a poco juntándose como una camada de cachorros imposibilitados de dejar la madriguera, haciendo de sus cuerpos esa masa informe privada de voluntad por mero nihilismo.

Que un cartel recuerde a los 43 estudiantes mexicanos desaparecidos y asesinados no deja de ser el elemento que encuadra el comportamiento de estos jóvenes en el compromiso de salón, en el falso activismo bienintencionado pero muy poco activo. Pereda, con el incansable paso de los días, demuestra que, a poco que la ciudadanía reaccionara la situación social podría revertirse. Ya sea México, como es el caso, España, Europa, el mundo desarrollado, ha creado generaciones de gente escasamente comprometida, acostumbrada a protestar con la boca pequeña. Estos tres jóvenes terminan siendo alimentados, vestidos, aseados……por la mujer y la hija que aparecen al principio de la película, los de siempre, las clases bajas al servicio de quienes pueden hacer mucho más por todos, empezando por ellos mismos. Terminan transformándose en vegetales colocados al sol entre las macetas de la terraza, seres inanimados por propia voluntad, incapaces de moverse, destinados a dejar pasar los días de sus vidas sin iniciativa alguna, días que transcurren en la somnolencia permanente de cuerpos tirados en posiciones imposibles, donde esos días se perciben por la luz del sol, que entra por las ventanas, y no tanto por la actividad de los ocupantes de una vivienda que no abandonan en ningún momento.

Año :2015, Duración: 56 min.
País: México, Director : Guión:Nicolás Pereda
Fotografía:María Secco; Reparto: Gabino Rodríguez, Francisco Barreiro, Luisa Pardo, Elizabeth Tinoco, Teresa Sánchez, Citlali Domínguez, Luis Rodríguez, Julio Hernández Cordón; Productora: Coproducción México-Canadá; Interior13 Cine / Simon Fraser University