jueves, 31 de diciembre de 2015

DOCUMENTALES DE 2015

DOCUMENTALES POR PRESCRIPCIÓN FACULTATIVA. DOCE DOCUMENTALES PARA DOCE MESES. MI SELECCIÓN DE 2015
 
Dividir en géneros, especies, razas, continentes, religiones........nos es tan consustancial como perverso. Todo es cine, con independencia del género, incluso es difícil diferenciar géneros y estilos, ¿no es acaso O futebol de Sergio Oksman un extraordinario documental y también un relato ficcionado? Que clasifique de esta manera el mejor cine de 2015, o visto en 2015, no es sino una manera de encontrar hueco para hablar de más cine que el que una lista de 10 películas permitiría.
 
1.- L,EAU ARGENTÉE de Osama Mohammed y Simav Bedirxan. Siria más allá de la noticia interesada del telediario o del falso samaritanismo que nos azota cuando vemos tragedia tras tragedia.
 
 
2.- NATIONAL GALLERY de Frederick Wiseman. Otra apuesta soberbia del director Wiseman, en este caso dentro de un museo como la National Gallery
 
 
3.- THE LOOK OF SILENCE de Joshua Oppenheimer. La continuación que merecía Act of killing desde la visión de la víctima y desde la ceguera del torturador y asesino
 
 
4.- RED ARMY de Gabe Polsky. El deporte como propaganda
 
 
5.- DE CALIGARI A WEIMAR de Rudiger Suchsland. En la Alemania de Weimar hubo mucho más cine que el expresionismo, y tan excepcional como aquél.
 
 
6.- SONGS FROM THE NORTH de Soon Mi Yoo. Ha sido el año de los documentales sobre Corea del Norte, cuatro he visto y el más serio y realista me ha parecido éste, una coreana del sur en la vecina del norte.

 
 
 
7.- LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO de Ramon Gierling. El montaje de la magna obra de Bach con un coro amateur, una maravilla cuyos balbuceos se salvan con la inconmensurable música.

 
 
 
8.- CITIZEN FOUR de Laura Poitras. La tragedia de Snowden y la tragedia de todos los que nos creemos habitantes de democracias
 
 
 
9.- NIGHT WILL FALL de André Singer. La película que Hitchcock nunca terminó ni nadie quiso mostrar sobre la realidad de lo que los alemanes hicieron en los campos de concentración y exterminio
 
 
10.- ECO DE LA MONTAÑA de Nicolás Echavarría. Los indígenas mexicanos ignorados en su país mientras sus obras de arte se exponen  y se compran en el extranjero para mayor propaganda de sus políticos
 

 
11.- ALLENDE MI ABUELO ALLENDE de Marcia Tambutti Allende. El personaje político desde el lado familiar
 
 
12.- VERBOTTEN FILMS de Felix Moeller. Todavía hoy Alemania mantiene secuestradas varias decenas de películas de la Alemania nazi que sólo permite ver en filmotecas o a estudiantes con asesoramiento.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA SOMBRA (Javier Olivera, 2015)






LA SOMBRA (Javier Olivera, 2015)





Del blog “Hacerse la crítica” “La pregunta que todo el mundo te debe hacer es si tu viejo vio La sombra, y qué le pareció. Realmente terminé la película hace un mes, así que recién la vio ahí. Fue muy fuerte, igual que para mi madre y para mis hermanos. A él le cuesta mucho ver que la película es mía; él ve lo que llama “la sombra de lo que fui”. Eso está, pero yo hablo de otra sombra. Esa imposibilidad que tiene de verme a mí en La sombra de alguna manera confirma la película. Pero por otro lado se alegra por mí, por supuesto, porque él sabe que ha sido difícil estar bajo su sombra.”





El espacio como personaje, como hito visual a partir del cuál las personas crecen. Un lugar guardado en la memoria de sus habitantes y cuya construcción y destrucción supone, al tiempo, el agotamiento de las fases vitales de sus moradores. La casa, en este caso una auténtica mansión de la alta burguesía, es la de la familia del propio director, una casa que, como hiciera Pere Portabella, vamos vaciando al tiempo que pasa por delante de nuestros ojos la memoria de la familia a través de un adulto que fue niño y adolescente en esa casa. Según la leyenda, el poeta Simónides de Ceos celebró un banquete en su palacio. Durante el festejo salió un momento y el techo se derrumbó sobre sus invitados y a pesar de que todos murieron y quedaron irreconocibles, Simónides consiguió reconocerlos a partir de su ubicación en la sala. De esta forma, el poeta desarrolló un método para reunir las concepciones de memoria y espacio, y así Olivera juega con esa memoria unida a un espacio, pero un espacio que también ahora, se va a colapsar sobre esos recuerdos mediante su destrucción física, su desaparición como lugar en el espacio puede llevar consigo la destrucción de la memoria.






Cuánto perdura la memoria o el recuerdo es una de las preguntas que se puede hacer cualquiera asistiendo a la demolición presente y a la construcción en el pasado de esa casa, una casa que crece y aumenta al tiempo que crece y se consolida como gran  productora cinematográfica de la Argentina de los 70 la del padre del director, Héctor Olivera, a su vez director de películas como “La Patagonia rebelde”, “La noche de los lápices”, “No habrá más pena ni olvido”, una productora refugio y al tiempo una mansión refugio cuyo jardín y árboles aislaban a sus moradores de la realidad de un país que se dirigía hacia el colapso de una dictadura criminal y asesina, una casa refugio y una sombra, la del padre, que protege pero también asfixia.



Las viejas grabaciones caseras en super8 se alternan con las tomas presentes de la demolición de la casa, grabaciones caseras donde también se van viendo las tareas de construcción de la misma junto con episodios familiares. Olivera alterna ambas imágenes en una confusión temporal que es un logro visual, cuando la casa se encuentra en proceso de desmantelamiento, Olivera nos presenta imágenes antiguas donde el estado de construcción es semejante, pero las imágenes del presente se refieren a la desaparición de la casa mientras que las del pasado se refieren a su momento de construcción, sucediéndose unas a otras no sabríamos, si no fuera por la calidad de la imagen, que cada una corresponden a un momento diferente, como si al tiempo que se construyó esa casa empezara la demolición interna de esa familia.





El director propone una experiencia sensorial presentando su pasado y el de su familia, pero que es susceptible de ser interpretado desde un punto de vista muy personal por cada espectador, en las imágenes familiares, en los recuerdos de lugares donde fuimos o creímos, ser felices, en los recuerdos de fiestas y de gente joven y guapa cualquiera puede bucear hacia su propio pasado para reflexionar sobre su presente, sentir el impulso de recordar y reconocer los lugares para refrescar la memoria, y en ese camino, partiendo de citas clásicas de la antigua Grecia, o guiños cinéfilos al hilo de “Rosebud” y “Xanadú” ir, progresivamente, sumiéndonos en la nostalgia y la tristeza, porque “La sombra”, como ejercicio del pasado, termina en una desaparición, cuando la excavadora arrasa con la construcción parecería que el fin de todos nosotros es desaparecer absolutamente, como si el paso por el mundo fuera finito, que nada de lo que se haga evitará que nos transformemos en la nada.






Una casa vacía de personas pero llena de objetos que alude, necesariamente, al recuerdo de los ausentes, incluído el director, son espacios evocadores en los que es más nuestro recuerdo que la realidad, la que tiende a rellenar esas ausencias, lugares en los que nuestra memoria se activa y ve pasar la sombra de los que ya no están o ya se han alejado de nosotros, o simplemente están pero no permanecen en el mismo lugar. Olivera juega con eso y con la historia de aquella Argentina terrible que puso a Héctor Olivera en el punto de mira por su condición progresista, que fue amenazado de muerte pero que siguió haciendo su cine protegido por un espacio que ponía en cuestión que quien viviera allí pudiera ser un subversivo. La casa proyecta su sombra, pero también ese padre oculta la luz a todos los que le rodean, el triunfador, el hombre que sale de la nada y se convierte en un potentado sonreído por el éxito, la fama, el dinero, el triunfador del que tienen que desprenderse los que vienen por detrás para no ser machacados por el peso absoluto del recuerdo de otro. “La sombra” cuenta todo eso y lo cuenta fundamentalmente sin palabras, o sin exceso de palabras, no es un ajuste de cuentas ni una crítica a los progenitores del director, es un reflejo de un modo de vida y de unos efectos evocadores que necesitan un paso adelante para desprenderse de lo ajeno y reafirmar lo propio, “matar al padre” sin renegar de él, desprenderse de lo demasiado pesado para ahuyentar los fantasmas personales.


martes, 29 de diciembre de 2015

VALLEY OF LOVE (Guillaume Nicloux, 2015)


 
VALLEY OF LOVE (Guillaume Nicloux, 2015)
 

¿Qué harías si recibieras una carta de tu hijo diciéndote que, a esas alturas, ya se habrá suicidado y que te emplaza para que, durante una semana, sigas un trazado programado en el Valle de la Muerte norteamericano, cumpliendo escrupulosamente un horario y unos lugares bajo la promesa de que de esa manera volverás a verlo? Esta es la premisa de la película, ésta y la relación rota entre la madre y el padre que acceden  a esa última voluntad porque, en el fondo, están arrasados por la culpa y el remordimiento. Para ella, Isabelle Huppert, porque siendo su hijo un niño, abandonó casa, marido e hijo y no volvió a saber de él, para él, Gerard Depardieu, porque a los 10 años internó al niño en un colegio para no tener que preocuparse a diario. Ambos han tenido después otras relaciones, otros matrimonios, otros hijos, pero nunca más han vuelto a comportarse con ellos como hicieron con el ausente, pero tan presente, Michel, quien a los 16 decidió no volver a saber nada de sus padres.
 
 
 

No es Nicloux un cineasta que me levante pasiones, tampoco la idea del más allá, de las relaciones con los muertos me atraen, más bien siento cierto rechazo ante la presencia de un inevitable olor a misticismo y trascendencia que no comparto, todo ello unido a ese santurrón deseo de ser perdonados, como si los errores se borraran con el perdón. No obstante la película presenta ciertos aspectos positivos y otros negativos que descompensan el resultado final, a veces brillante, otros mediocre, algunos innecesarios. Nicloux tiene el don de conseguir hacer largo y reiterativo todo lo que toca, es un don entrecomillado claro está, hasta esta su última película consigue hacerse larga pese a durar hora y media, pero quizás esto tendría que decirlo en el apartado de puntos negativos. Eso sí, ahora que en el mundo civilizado se exhibe su película de 2015, en España, tan chulos nosotros, se estrena y permanece en algunas carteleras su película de 2013. Sobran comentarios.
 
 

LO POSITIVO.- La pareja protagonista, Huppert y Depardieu sostienen la totalidad de la propuesta con un rigor interpretativo, conocido en Huppert y que se echaba en falta en las últimas películas vistas en España de Depardieu, que solventa muchas de las lagunas e innecesarias apuestas del director. Rostros y cuerpos cansados, fatigados, resignados a un futuro de soledad y, por qué no, de muerte próxima, ansiando un perdón que ya nadie puede concederles salvo que ese ente retorne de un mundo inaprensible. El exmatrimonio de ficción solventa con confianza extrema retos que el director plantea sin necesidad, como el acercamiento amoroso de una pareja rota hace muchísimos años o la aparición de una pareja norteamericana que nada aporta y para nada sirve en el relato.  Muy destacable es la fotografía, el delicado uso de la luz, especialmente en las escenas nocturnas cuando el director escoge iluminar a los personajes manteniendo la penumbra en un segundo plano,  o la aplastante luminosidad del desierto en las escenas de salida de la pareja siguiendo la ruta prefijada por el hijo muerto, y el uso perfecto de la banda sonora, utilizando con precisión música clásica de Charles Ives, que ajusta perfectamente el tono y el sentido de la imagen, aportando ese halo sobrenatural que rodea a la historia y que desquicia a los personajes.
 
 
 

LO NEGATIVO.- Una sensación de “déjà vu”  rodea la historia y no sabría decir muy bien porqué, como si estas relaciones con los muertos que no terminan de dejarnos o a los que no dejamos marchar ya las hubiera visto muchas veces, como si a Huppert y Depardieu se les hiciera cuesta arriba creerse la realidad de lo que están haciendo, sometidos a la condición ficticia de ser viejas glorias del cine en la propia película. Tampoco ayuda a la credibilidad y calidad de la propuesta la progresiva deriva hacia lo sobrenatural que el relato adopta, sobrenatural con efectos físicos que, si es que no lo pretendía el director, nos impide pensar en la somatización de un sentimiento y de un deseo por parte de los padres del muerto, entendiendo que el director opta por querernos hacer creer esa materialización de un espíritu nada vengativo. Tampoco es acertada la progresiva influencia de la muerte en el relato, no de palabra, sino con acciones, o con apariciones espectrales que nos recuerdan, como a los emperadores romanos, que somos mortales. Ese espíritu trascendente impide que la película eleve su nivel y alcance un tono que no sea el monocorde recuerdo de un hijo, tras cuya pérdida, se evidencian más las carencias de unos padres sobre los que el director deja escapar una gran historia personal de los vivos más que de los muertos. La película deriva más hacia el “creer o no creer” en el más allá y en las almas, que en la narración de lo importante, en el porqué de las causas y los efectos, convirtiéndose en una reivindicación de lo místico sobre lo mundano, de lo religioso sobre lo laico, de la vida sobre la muerte.
 
 

Nicloux no ha conseguido cambiar mi criterio sobre su cine, pero en esta su última película tiene momentos especialmente notables que me hacen pensar que no he perdido totalmente el tiempo, los planos-secuencia siguiendo la espalda de Huppert a su llegada a ese hotel donde permanecerán esos días o los paseos nocturnos de Depardieu en bañador o ropa interior con toda su humanidad despojada de artificios bien valen la contemplación. Es más que probable que a otros directores franceses del momento, como Bonello, Ferran, Assayas, Desplechin……..la apuesta les hubiera sugerido más riesgo, pero claro, es Nicloux, no todos pueden ser sobresalientes.
 

lunes, 28 de diciembre de 2015

QUINCE PELÍCULAS ESPAÑOLAS PARA 2015 Y DOS PETITS FOURS

 
QUINCE PELÍCULAS ESPAÑOLAS DE 2015 Y DOS PETITS FOURS.

LO MEJOR DEL AÑO

En la cosecha de 2015 el cine español demuestra, pese a sus oligarcas, productores subvencionados y distribuidores pendientes de las multinacionales, que sigue vivo y lleno de riesgo. Esta es mi selección personal de lo mejor del año, 15 películas y 2 cortos que considero sobresalientes. A lamentar la escasa presencia de directoras, el cine, como muchos otros sectores, mantiene la invisibilidad y la desigualdad
 
1ª TRANSEÚNTES de Luis Aller

http://noshacemosuncineenorion.blogspot.com.es/2015/12/transeuntes-luis-aller-2015.HTML

 
2ª.- BERSERKER de Pablo Hernando
 

 
3ª.- O FUTEBOL de Sergio Oksman
 


 
4ª.- LOS EXILIADOS ROMÁNTICOS de Jonás Trueba
 

 
5ª NO TODO ES VIGILIA de Hermes Paralluelo
 

 
6ª.- REMINE de Marcos Merino
 

 
7ª DEAD SLOW AHEAD de Mauro Herce
 

 
8ª.- L,ARTERIA INVISIBLE de Pere Vilá
 

 
9ª DESDE QUE EL MUNDO ES MUNDO de Gunther Schwaiger
 

 
10ª .- NO ME CONTEIS ENTRE VOSOTROS de Isidro Sánchez
 

 
11ª.- EL CAMÍ MES LLARG PER TORNAR A CASA de Sergi Pérez
 

 
12ª.- EL APÓSTATA de Fernando Veiroj
 

 
13ª .- CRUMBS de Miguel Llansó
 

 
14ª.- MI QUERIDA ESPAÑA de Mercedes Moncada
 

 
15ª.- EQUÍ Y N,OUTRO TIEMPU de Ramón Lluis Bande
 

 
DOS PETITS FOURS, ECO de Xacio Baño y LA MANO QUE TRINA de María Cañas