jueves, 29 de enero de 2015

PALO ALTO (Gia Coppola, 2013)





PALO ALTO (Gia Coppola, 2013). Calificación: 2



Y llegó la tercera generación de la familia para dirigir películas, y en vez de intentar seguir el modelo inicial del abuelo, nos quedamos con la parte más sosa, ñoña e insustancial de la tía, porque la película de Gia Coppola adopta la imagen estética de Sofía, los escenarios californianos cercanos a su lugar de residencia, los adolescentes que se suponen rebeldes e inadaptados, las canciones pop que puntualizan las imágenes. Una vuelta de tuerca a las dos últimas películas de Sofía, como si la hubiera rodado ella con el mismo resultado decepcionante.









Al final, entre el modelo Somewhere-The bling ring y lo bizarro de Springs breakers tengo que reconocer que prefiero un cierto matiz iconoclasta y gamberro antes que la languidez y la sosería del cine “juvenil” de las Coppola y su pijería insustancial e innata. Que llega un momento en que la galería de niños pijos me dejan de interesar y que sus problemas no existen parece evidente, el problema es que esto me ocurre apenas empezada la película, los tres chicos protagonistas (hijos de actores como Eric Roberts, Val Kilmer, Polly Draper) aparentan tener problemas irresolubles en un mundo que no les entiende, desafían el principio de autoridad por sistema y pasan largas jornadas de embriaguez, ¿porqué? Porque si. Y así se resume el argumento de la historia, y menudo problema, porque resulta que la propuesta se inicia y se agota en si misma con esta perspectiva. Chicos borrachos en fiestas caseras en las mansiones de los padres deseando una mamada y chicas borrachas en fiestas caseras en las mansiones de los padres que se arrodillan delante de cualquier bragueta, algo muy natural parece ser en los ambientes de la clase media acomodada made in usa.





Será muy simple el resumen pero es que la película no da para más, un plano inicial en el que los dos protagonistas masculinos estrellan un coche contra un muro tras hablar de la edad media ¿razón? Ninguna, ser cool. Un profesor de instituto enamorado de su alumna a la que hace la vida imposible, la virginal Polly, buena estudiante e insatisfecha porque sigue enamorada de uno de los jóvenes con quien tuvo una historia que terminó, joven que, a su vez, sigue perseguido por el recuerdo de Polly y su necesidad de reencontrarla y que sufre cada vez que la ve acompañada por otro chico, pero que me digo yo que por qué no se lo dicen a la cara si los dos siguen enamorados el uno del otro y así evitamos todo el rollo intermedio en el que se tiran toda la película hasta que se reencuentran y el tercer joven se siente desplazado y como único resistente en un mundo llamado a la autodestrucción decide meterse en una autopista en sentido contrario.





¿Cómo era?, si, “Melrose place”, el cine de las Coppola, y puede ser injusto calificar el árbol por las ramas, termina pareciendo una teleserie de papel couché con protagonistas solamente asediados por las hormonas a los que queremos trascender con problemáticas que no saben ni que existen en su interior. En el fondo todos debemos congratularnos de que nuestra legislación prohiba el castigo físico como método de educación, pero a estos jóvenes se les nota que han recibido muy pocas hostias en su vida, de las metafóricas y de las literales, directora incluida, la responsabilidad y el sacrificio también se enseñan, el maná es una entelequia bíblica y los padres no son cajeros automáticos permanentes, de estos jóvenes saldrán los auténticos tarados llamados a gobernarnos en el futuro, egoístas simples y caprichosos, tiranos de los demás, una película que es una auténtica pérdida de tiempo, una estupidez.

miércoles, 28 de enero de 2015

RÓZA (Wojtek Smarzowski, 2011)


RÓZA (Wojtek Smarzowski, 2011). Calificación: 6,5
 

El cine polaco que llega a España lo hace a cuentagotas, una película al año el año que toca, excluyendo a Polanski, polaco universal pero cuyo cine trasciende al ámbito nacional y se convierte en cine mundial. Por eso es de agradecer que una conocida polaca te proporcione los datos para ver cine polaco interesante, con el añadido de que se te revela una historia de la Europa reciente desconocida, de esas que se ocultan tras la bambalina de un triunfo bélico, de las que no conviene airear para no molestar a los aliados con los que has batallado o, simplemente, porque se considera que bien merecido tenían los habitantes de Masuria lo que les ocurrió tras la llegada del ejército rojo y el control comunista de Polonia.
 
 

Masuria es de esas regiones fronterizas que ha cambiado de Imperio y país hasta que las fronteras europeas se medioestabilizaron tras la segunda guerra mundial y las conferencias de Yalta y Postdam repartieron Europa en dos áreas de influencia. Masuria en la década de los 20 y los 30 tuvo una clara manifestación de apoyo a los partidos conservadores y fascistas, con un componente étnico crucial, en Masuria, los masurianos tenían como lengua materna el alemán, se sentían más cerca de Alemania que de Polonia, sólo que escogieron para manifestarlo un momento histórico muy peligroso, fueron más nacionalistas alemanes cuando más peligrosa se volvió Alemania para sus vecinos. Azotados por la crisis de los años 20, los masurianos eran uno de los colectivos más pobres del Reich, por eso los cantos de sirena, y por otras cosas quizás, anexionistas, imperialistas y belicistas del Tercer Reich calaron hondo en la población, y hasta un 80 % de los votantes en los años 30 se decantaron por opciones nacionalsocialistas.
 
 
 

Al acabar la guerra, y antes según el ejército alemán se retiraba, Masuria pasó a ser una reivindicación territorial para Polonia, ya había sido una región del país y era una forma de obtener una compensación de guerra en un país masacrado y exterminado a partes iguales por el pacto Molotov-Ribbentrop, algo que refleja muy bien la película en una escena inicial de violación y asesinato por parte del ejército nazi que da paso, de manera desasosegante,  a un  paisaje moral y político en ruina absoluta, donde la brutalidad que creemos va a ser patrimonio de los alemanes, pasa a ejercerse por la llegada de las tropas de liberación polaco-soviéticas, que no se comportan con los masurios de manera muy diferente a como los alemanes se han comportado con los polacos.
 
 

El cine polaco que conozco no se ha  limitado a reflejar la gran barbarie de la Shoah, ni mucho menos, uno de los países más violentamente reprimido y pisoteado de la Europa Central y que cuenta con muchas más barbaridades en su haber, invasiones de todo tipo situada en medio de dos potencias con un afán depredador históricamente comprobado, gitanos, disidentes, “Papusza”, “Mi Nikifor” como ejemplos de cine polaco reciente, el cine de Pawlikowski…., de ahí que sorprenda encontrarse en imágenes algo totalmente documentado por los historiadores pero que se ha procurado silenciar, la represión en los países liberados tras el fin de la segunda guerra mundial, y la represión y la barbarie contra la población civil. “Posguerra” de Tony Judt retrata ese mundo a la perfección, como existen multitud de libros referidos a la posguerra en la Alemania postnazi.
 
 

La película se centra en dos personajes, Tadeusz, un soldado polaco que ha desertado en el avance de las tropas liberadoras y tras la traumática experiencia de ver a su esposa asesinada y violada, y Róza, una mujer masuriana, que malvive en una granja de la que no quiere desprenderse por ser su hogar de toda la vida pese a que es consciente de que el destino final será la expulsión de Polonia y su repatriación a Alemania, repatriación insolente y falsa, los masurianos no vinieron de Alemania para instalarse en Polonia, sino que ya estaban en el lugar cuando son víctima del odio del vencedor. Ese odio y ese afán porque abandonen la región para “polonizar” la misma supone la persecución, el peligro constante, el asalto y la violación como moneda de cambio diario contra las mujeres mientras que los hombres son asesinados ante cualquier excusa. Mantenerse en esa región es cuestión de heroísmos y de promesas al compañero caído en el frente. Tadeusz afronta su estancia en la granja como un intento de reivindicarse de aquello que no pudo hacer en su momento, defender a su propia esposa.
 
 
 

El horror de la vida cotidiana se ve escasamente aligerado por momentos de alegría y vida normal, pero son fugaces, tan fugaces como cualquier atisbo de humanidad en las autoridades o en sus sicarios, para quienes los masurianos son ciudadanos sin condición de tales, son los nuevos judíos de las nuevas autoridades locales. La película es oscura, cielos grisáceos y noches largas donde ha de dormirse con un ojo abierto, cuando acaba o donde no llega la represión contra los masurios empieza la represión contra quienes no quieren participar en el nuevo estado comunista. La película no hace concesiones y es un sin parar de ruina, de dolor, de angustia, un paisaje en el que Tadeusz se presentará como el héroe resistente que nada tiene que perder y para quien sólo le cabe proteger a la mujer, y a su ocultada hija. No hay más salida que aguantar, resistir y huir, pero ¿hacia donde? Hacia el interior de Polonia o hacia la Alemania occidental. El salto temporal de 1945 a 1955 concluye con unas imágenes que reproducen los convoyes que circularon hacia las máquinas de matar nazis, Auschwitz, Bierkenau, Chelmo, Chelm, Madjanek…….no están tan lejos, ver a cientos de personas portando sus escasas pertenencias subir a vagones de carga reproduce, como un puñetazo en los sentidos, el anticipo del exterminio. En este caso los masurios fueron obligados a reubicarse en Alemania. En 1955 ya existían los derechos humanos, la ONU, los crímenes contra la humanidad, las deportaciones son crímenes contra la humanidad, pero ¿seguro que la ley rige para todos igual?

 

martes, 27 de enero de 2015

MOMMY (Xavier Dolan, 2014)


 
MOMMY (Xavier Dolan, 2014). Calificación: 8
 

 
“Born to die” pone el broche musical a la última escena de “Mommy”, todos nacemos para morir, pero algunos puede que lo lleven escrito a sangre y fuego en su frente. Nadie sabe su fecha de caducidad aunque algunos pretendan adelantarla. La canción de Lana del Rey encaja a la perfección con el plano final de Steve corriendo por los pasillos del centro mitad reformatorio mitad sanatorio mental en el que se encuentra, una carrera hacia la libertad cueste lo que cueste, en el fondo “we were born to die”, como dice la canción, música en la que previamente también hemos oído, con mucho sentido “White flag” de Dido, bandera blanca y nacido para morir, un resumen de este excepcional trabajo de Dolan.
 
 


Feet don’t fail me now
Take me to the finish line
Oh my heart it breaks every step that I take
But I’m hoping at them gates,
They’ll tell me that you’re mine

http://youtu.be/ihu6Y8uVfTo (Born to die, Lana del Rey)
………………………………….

Don’t make me sad, don’t make me cry
Sometimes love is not enough when the road gets though
I don’t know why
Keep making me laugh
Let’s go get high
The road is long, we carry on
Try to have fun in the meantime
 
 


Dolan rueda y rueda, cinco películas de manera sucesiva, protagonizando y dirigiendo o solamente dirigiendo, “Mommy” es un paso adelante tras la fallida, para mi gusto, “Tom á la ferme”, demasiado oscura y trascendente para el estilo, hasta ahora, del director. Con menos de 20 años sorprendió con “J,ai tué ma mére”, y con 20 me alcanzó esa maravilla que es “Les amours imaginaires”, y a partir de entonces cada nueva entrega se espera con interés, con el que provocan personas ingeniosas y capaces de sorprender a costa de repetir variaciones sobre un mismo tema. Dolan es un fagocitador de cine ajeno, un copión con facultad de adaptación que transforma en personal tanto su universo de jóvenes problemáticos o con problemas como el cine que le sirve de referencia. Interesadamente conocido como heredero de Almodóvar por ese afán de etiquetar todo aquello que nos parece diferente para poder afirmar que se parece a algo, el cine de Dolan es un cine de relaciones personales marcadas por el amor, el amor enfermizo de su anterior película, el amor materno-filial de su primera y última película, el amor juvenil o el amor adulto, la confusión de la identidad sexual y su desarrollo amoroso en “Lawrence anyways”, su cine sin amor no es entendible, y sin la consecuencia del desamor tampoco.
 
 


En “Mommy” ese amor es un escollo para hacer lo que cualquiera sin amor hubiera hecho a las primeras de cambio. Dolan plantea la habilidad de situar la acción en un futuro hipotético pero tan cercano como 2015, Canadá aprueba una ley que permite a los padres deshacerse de sus hijos entregándolos en entidades estatales que se encargarán de su resocialización si es posible, o de su aislamiento definitivo si el sujeto no es recuperable. La película es la lucha de una madre por hacer prevalecer su amor hacia un sujeto convenientemente indeseable en la convivencia en vez de su interés. En el camino de sacrificio pierde su vida personal asfixiada por las exigencias de Steve (Antoine Olivier Pilon). Por eso Diane (Anne Dorval, espléndida) necesita oxigenarse de vez en cuando, necesita inventarse una vida pasada de normalidad para poder afrontar un presente tan desesperanzador, puede derrumbarse en privado, en la soledad de su casa, pero no acompañada.
 
 
 

http://youtu.be/j-fWDrZSiZs (White flag, Dido)

Si Dolan tiene un toque personal en sus imágenes, un acertado conocimiento del juego del color y la forma para crear el plano estéticamente atractivo, en “Mommy” da una vuelta de tuerca más para que la forma de la película contribuya a que el espectador participe de la asfixia y frustración de los personajes. Madre e hijo son protagonistas absolutos, no puede decirse que sea la madre la única que sufre, el hijo también porque es consciente de su enfermedad y de su problema para controlar impulsos y mostrarse maleducado, insolente y hasta violento, esa situación coloca a los personajes en el extremo de sus reacciones dentro de un ámbito físico muy reducido, sin posibilidad de escape porque fuera del sufrimiento que provoca la convivencia diaria no hay nada más, por eso el formato cuadrado de la película tiene su razón de ser, nos hace participar más intensamente de los sentimientos y sensaciones de los protagonistas porque no podemos desviar la mirada ni despistarnos con otras imágenes paralelas o simultáneas, el predominio de los planos cortos o medios nos zambulle en medio de las discusiones entre madre e hijo, nos incomoda tanto y nos inquieta tanto como lo que lo pueden estar sufriendo ellos, pero por si fuera poco, la originalidad de la propuesta se hace más grande cuando el director decide darnos un respiro que coincide con momentos de felicidad y libertad de los integrantes de esta familia disfuncional formada por madre, hijo y vecina.
 
 


De repente el plano se abre y la imagen ocupa toda la pantalla, se nos han ensanchado los límites, las personas dejan de ser el centro absoluto y excluyente de la pantalla y hay más cosas, hay calle, hay casas, hay alegría, hay vitalidad y optimismo tanto en la acción como en el efecto que produce pasar de un encuadre reducido a uno más standarizado en la exhibición generalista. Son minutos de respiro que se tornan en un agradecimiento por parte del espectador, aunque sea  reducido y temporal, porque el encogimiento del encuadre posterior nos vuelve a anunciar que se acerca la tormenta, Steve juega con fuego, pero confiado en que, por muy mal que se comporte, el amor de madre va a suplir todas las insatisfacciones y no va a ser abandonado, “on no change pas” canta Celine Dion en otro de los pasajes de la película, como no se pueden borrar las rayas de un tigre, la personalidad y el trastorno de Steve son los que son, pero Steve sabe que vive por y para su madre, es posesivo y brutal, pero también tierno en ocasiones, un provocador y el centro de todas las miradas, “vivo per lei” es otra de las manifestaciones musicales de Steve dedicada a su madre, ¿será suficiente declarar esa dependencia si te sigues comportando como un auténtico cabrón egoísta y narcisista?.
 
 
 


http://youtu.be/Umo0uWbR-xI (On ne change pas, Celine Dion)

“Born to die” no deja de ser una ironía y un juego de palabras macabro, porque nacer para morir se solapa con nacer para Die, Die (de Diane) es el apócope cariñoso con el que Steve llama a su madre en los momentos buenos de la película, lo que te nace te mata, lo que te sirve para vivir te puede hacer tanto daño que sólo la muerte te libera, o incluso sólo una muerte a tiempo, aunque sea civil, puede dar vida a una madre angustiada que ve pasar el tiempo sin solución. A la pareja se le une otro pájaro con alas rotas, una vecina con secuelas psicológicas en lo que, una escena de elipsis excepcional, nos da a entender que proviene de la pérdida de un hijo. Y la película trata de eso, de la pérdida de la maternidad y el intento de recuperarla a todo trance, reeducando al hijo o recuperando al hijo mediante el cuidado de un joven ajeno, lo que ocurre es que la vida suele ser un conjunto de deseos y aspiraciones que no siempre se consiguen.
 

lunes, 26 de enero de 2015

´71 (Yann Demange, 2014)




´71  (Yann Demange, 2014) Calificación: 7


Saberse perseguido ha de ser duro, asumible que te persigan los otros, pero ¿Qué te persigan los tuyos?, y ¿cómo distinguir a los otros si, en el fondo, son iguales que nosotros, se visten como nosotros…..?. La caza al hombre ha dado lugar a espléndidas películas a lo largo de la historia, incluso alguna con múltiples bandos tras nuestro protagonista, lo duro es cuando te das cuenta de que te buscan todos para eliminarte, hasta los que tenían que protegerte. Estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, la Irlanda del Norte del siglo XX es uno de los ejemplos más claros de odios ancestrales, fustigados y alimentados por una base religiosa y décadas de primacía oficial de una idea sobre otra. La sensación de aplastamiento personal y colectiva puede dar lugar a estallidos sociales donde la violencia asuma el papel de la negociación, y cuando estalla la violencia, por más que el discurso oficial tienda a negar la  propia, la suele haber por ambas partes, y para mí siempre será peor la que se ejerce desde la legalidad y utilizando las cloacas del sistema.

 

No responde la película a un hecho real, pero podría haber sucedido, hemos visto tantas películas británicas e irlandesas donde se refleja la misma situación que ésta ha de ser cierta, como la existencia de barrios enteros controlados por facciones paramilitares donde policía y ejército entraban de puntillas y lo justo, como hay barrios de todo el mundo donde el control es paraoficial, de ahí que el Ulster no sea tan diferente, o no lo haya sido, ahora que vive un periodo de relativa estabilidad y convivencia, o al menos las armas se han abandonado, no sabemos hasta cuando. Tampoco a los españoles nos debería sonar lejana esta historia, quizás el componente religioso no haya estado presente en nuestros problemas con el País Vasco, aunque siempre se ha dicho que ETA nació en los seminarios, no dejaban de matar y matarse entre católicos, en Irlanda, y su extensión al Reino Unido, católicos mataban protestantes, protestantes a católicos, católicos entre sí, protestantes entre sí, en una espiral que buscaba la independencia mediante el exterminio y dominación de la facción contraria, claro que aquí, el mundo del arte y de la cultura ha sido mucho más timorato para reflejar cómo se vivía en las pequeñas comunidades del País Vasco en los años de plomo.

 

Esta “´71”, más allá de los efectos magnificados de un guión que podría haber sido más verosímil en algunas situaciones que no vienen a cuento y que podrían haberse obviado para dotar de mayor fuerza al conjunto, tiene una virtud superlativa al reflejar el maremágnum de intereses, facciones, componendas, enfrentamientos,….que mantenía a Belfast y al Ulster en un estado de guerra desbocada. Salvando un breve preámbulo y un breve epílogo, la película transcurre en apenas 24 horas, las que van desde el despliegue de un grupo de soldados británicos recién llegados a Irlanda del Norte, en el que uno de los integrantes es abandonado por el conjunto, desbordado por la reacción ciudadana, hasta que la acción de rescate concluye tras una larga caza al hombre, periodo de tiempo suficiente para que nuestro soldado Hook pierda su inocencia y su confianza en su propia gente, en su país, en su sistema, y se conforme con lo básico, la vida y la familia.

 

Nadie acudiría al Ulster en los años 80 como si fuera de vacaciones y menos vestido de uniforme, pero ninguno de los soldados podría imaginar la realidad que se van a encontrar, hostilidad desde el primer momento, imposibilidad de moverse libremente, un estado de permanente alerta, un odio racial desconocido para los hijos de la “modélica” democracia británica, un auténtico campo de batalla en cada calle. Enfrentarse con la muerte cara a cara, sin posibilidad de defenderte, provoca la única reacción posible, el instinto de supervivencia, la huida y la ocultación permanente en la que irán apareciendo los miembros del IRA auténtico y los del IRA tradicional, las milicias católicas, los puestos fronterizos entre religiones y comunidades, los líderes que controlan ambas comunidades sin que ninguna pueda moverse libremente, unos estados policiales y paramilitares dentro de un estado incapaz de solventar, si no es por la violencia, la respuesta que se le va de las manos.

 

La violencia, como la corrupción, provoca extraños compañeros de cama, los servicios secretos movidos por militares son capaces de vender su propia alma en función de unos intereses supuestamente orientados a beneficiar a la mayoría. Con perspectiva histórica sabemos que la guerra sucia no sirve para acabar con el terrorismo, suele tener el efecto perverso de crear mártires y ejemplos a seguir. Hook presenciará, en un día y una noche, ejecuciones a sangre fría, persecuciones a muerte, atentados provocados para producir la reacción contraria, manipulación de pruebas, confabulaciones entre jefes del IRA y militares para mantener un statuo quo conveniente a los poderes en juego, provocaciones británicas para que surja una lucha interna en el IRA, asesinatos a cargo de soldados en aras de la libertad, intentos de eliminar a Hook por ver algo que no tendría que haber visto……

 

´71 es una película brutal, hipertensa, sin descanso, agotadora, eléctrica, nerviosa como la cámara al hombro que sigue muchas veces a nuestro soldado y al resto de la acción. Salvando esas escenas de cara a la galería destinadas a prolongar la acción más allá de lo que me parece razonable, el conjunto tiene mucho nervio y credibilidad, un retrato de nuestras inacabadas batallas y guerras europeas, sólo dormidas, un Belfast vacío, en el que un ejecutado puede permanecer horas y horas tendido en el suelo sin que nadie salga a la calle ni llame a los servicios  médicos o a la policía. Un Belfast devastado por la guerra civil donde salir a la calle es arriesgarse a ser confundido con un católico en un barrio protestante o viceversa, o incluso con un miembro de una facción equivocada en un callejón oscuro y sin defensa. En Irlanda del Norte se fogueó como ministro del interior una de estas personas a las que la historia concede la medalla de leyendas omitiendo todas aquellas actuaciones oscuras o directamente criminales e injustificables, el bombardeo de la población civil no es un invento moderno, no respetar a los escudos humanos tampoco, Churchill no dudó en bombardear casas donde se supone que se refugiaban miembros del ejército libre de Irlanda en la guerra de los años 20, ni en arrasar ciudades alemanas sin ningún valor estratégico más que el de devolver los años de sangre, sudor y lágrimas. Sin embargo ahora sólo se le reconoce como estadista ejemplar y luchador por la democracia, los crímenes de guerra nunca son para los vencedores, y las generaciones siguientes siguieron aplicando la máxima de que no hay mejor terrorista que el terrorista muerto, sea como sea la forma de hacerlo, mucho mejor si no hay que rendir cuentas de esas acciones.

 

Película muy interesante sobre un aspecto de la historia británica reciente que obliga a la pregunta, ¿persiste el miedo en nuestro arte a enfrentarse con credibilidad y hondura a nuestro pasado?, ¿para cuando un cine rotundo y sin pelos en la lengua sobre nuestro terrorismo y nuestros crímenes de estado? Para algunas cosas seguimos siendo un país timorato y miedoso, un país lleno de pusilánimes que repiten argumentarios sin fundamento y sin conocimiento. Negando las realidades de los problemas estos no desaparecen, sino que cíclicamente vuelven como una pesadilla, ojalá no lo volvamos a ver.