lunes, 14 de diciembre de 2015

RYUZO Y LOS SIETE SECUACES (Takeshi Kitano, 2015) MARAVIGLIOSO BOCCACCIO (Hermanos Taviani, 2015)


 
GRANDES NOMBRES, PROPUESTAS VACÍAS

 

De Kitano a los Hermanos Taviani, del oficio y la fama a la mediocridad, un paso.

RYUZO Y LOS SIETE SECUACES- RYUZO TO 7 NIN NO KOBUN TACHI (Takeshi Kitano, 2015)

 
 

Beat Takeshi podía haber decidido volver a ser Takeshi Kitano y realizar una película de yakuzas crepuscular, un “Sin perdón” con un Munny japonés en los últimos años de su vida, pero ha preferido coger la brocha gorda y reírse del cine de yakuzas con un producto que guarda muy poca relación con su época dorada y que pone en entredicho aquel cine poderoso y su capacidad como cineasta. Sin concesiones, de violencia extrema pero también de amplio lirismo y poesía, qué lejos quedan los tiempos de Kikujiro en el cine de Kitano, aquel director que nos asombró durante una década y que lleva más de otra arrastrando su buen recuerdo. Usando la astracanada y el humor grueso Kitano reúne a un grupo de viejos yakuzas, ya retirados, algunos en residencias para ancianos, otros siguen dando pequeños timos callejeros, otros usan las katanas como bastones para sostenerse en pie, o el experto tirador que padece un parkinson que desvía todos sus tiros, dispuestos a reverdecer los éxitos de su clan.


 

Para Kitano esto ha debido ser una especia de entretenimiento, y para el espectador hasta se puede seguir con cierto agrado en algún momento pero en otros se incurre en el ridículo propio del “humor amarillo” que le vió hacerse famoso. Mejor recordar a Kitano por “Violent cop” “Scenes by the sea”, “Kikujiro”, “Sonatine” o “Brother” que por sus subproductos últimos como “Outrage 2”, en la que tira por la borda la solvencia de su primera parte, o esta incomprensible película cómica que, en más de una ocasión, produce vergüenza ajena y alguna, por qué no decirlo, carcajada, en el último intento de estos septuagenarios mafiosos de reverdecer las viejas glorias del clan enfrentándose a un grupo mafioso de cuello blanco que mantiene todos sus dedos intactos en sus manos, una película impropia en ritmo, contenido y forma al buen hacer de Kitano en sus mejores años.

MARAVIGLIOSO BOCCACCIO (Hermanos Taviani, 2015)
 

¿Por qué volver a Bocaccio y su Decamerón? ¿Qué sentido tiene en la filmografía de los Taviani recordar los relatos (en este caso ausente todo atisbo de erotismo en la propuesta) del poeta italiano cuando no se pueden mejorar otras obras precedentes? ¿Qué puede aportar a una filmografía con obras como “Padre, padrone”, “El prado”, “La noche de San Lorenzo”, la espectacular película precedente “Cesare deve morire” una obra tan plana y sin pasión como este “Maraviglioso Boccaccio?
 

Sólo pensando en un paralelismo simbólico con nuestro presente actual, entendiendo la peste que asoló Florencia en el siglo XIV con el actual estado de nuestras sociedades corrompidas y malolientes, llenas de pústulas y bubones sanguinolentos, podemos alcanzar a buscar la necesidad de los Taviani en embarcarse en este producto, eso o la necesidad de sablear a algún productor. Unas cuantas historias desgranadas del libro clásico, unas adaptaciones destinadas a vendernos, si es que fuera necesario, el paisaje de la Toscana y a advertirnos de que, en tiempos de peste debemos huir del foco de la corrupción y dedicarnos a vivir, a gozar, a ser libres. De esa manera nos engañamos y tenemos por inexistente lo que nos corrompe y emponzoña, huir para volver cuando nada de lo malo exista, pero, ¿si no luchamos contra ello, venceremos?
 
 

La película recuerda aquella vieja tradición italiana de los 60-70 de las películas de episodios rodados por varios directores y con algún hilo conductor, aquí serían varias historias cortas ensambladas por los jóvenes que pasan sus días alejados en el campo para librarse de la mortífera epidemia, pero ¿qué me importa que se aburran, que se preocupen, que sufran con historias inventadas o escuchadas previamente? No me interesa lo que veo ni le encuentro sentido a revisitar el clásico, échenme encima a Pasolini y verán modernidad en su relato, provocación utilizando a Boccaccio, esto otro parece un boceto, un cuadro previo a un proyecto mayor que se queda en una obra ínfima por innecesaria y por ausente de sentido, una sucesión de “bonitas fotografías” innecesarias, un esfuerzo inútil, un tiempo perdido.