martes, 1 de septiembre de 2015

IL RACCONTO DEI RACCONTI (Matteo Garrone, 2015)


 
IL RACCONTO DEI RACCONTI (Matteo Garrone, 2015) 

 
Encontrar un  paralelismo, un punto de conexión, entre “Gomorra”, “Reality” y “Il raconto dei racconti” parece imposible, y sin embargo estas tres películas del director italiano si tienen ese enlace que las identifica en el hiperrealismo, en la desnudez de la naturaleza humana a base de incrementar las reacciones más innatas del ser humano hasta la exacerbación. Cuando la propuesta se inserta en el mundo de la mafia o en el mundo barato del reality show televisivo todo parece más asumible, más creíble dentro de la podedumbre generalizada. Si utilizamos el cuento “infantil” para desnudar la compleja alma humana y cómo es posible el cambio a peor de todos nosotros en cualquier momento, ya sea de desesperación, de gloria o de codicia, la propuesta puede verse empañada por el efectismo de lo fantástico o lo sobrenatural y exige decapar el producto para llegar a su sustancia última.
 
 
 


Nada hay más cruel que un cuento infantil, ya sea de Andersen, Perrault, Grimm, o en este caso, de la libre adaptación de tres historias de Gianbatista Basile, precedente de todos ellos, escritor del siglo XVI-XVII italiano, desconocido en vida porque su obra no se publicó hasta su muerte gracias a su hermana Adriana. Recogió historias y leyendas de sus viajes, de influencia oriental al servir al dogo de Venecia durante años que le permitieron recibir de primera mano historias y fábulas de otras culturas, de otros mundos, mezclando lo real y lo fantástico, el viejo y el nuevo mundo, animales mitológicos y milagros que tienen su precio en vidas o en sangre. Poder, lujuria, dinero, envidia, son el centro de la obra de Basile, conocida como el “Pentamerón” en referencia al Decamerón de Bocaccio, obras, historias, fábulas, posteriormente adoptadas, adaptadas y recreadas por los clásicos del cuento europeo de siglos posteriores.
 
 
 


Cualquiera de las historias conocidas y utilizadas para entretener a los más pequeños, como la sirenita, piel de asno, el soldado de plomo, caperucita roja, rapunzel, la historia del hombre que hizo un viaje para conocer el miedo………no dejan de ser auténticos cuentos de terror y sadismo, un compendio de terrores inventados por cerebros retorcidos prestos a provocar el miedo ajeno, el temor al diferente, a educar genraciones de niñ@s en la sospecha permanente, más apropiados para generar pesadillas que sueños apacibles. Son cuentos llenos de oscuridad, de brujería, de magia, de animales peligrosos y mortales, de reyes mezquinos, de reinas miserables, de ogros violadores y ladrones que no dudan en asesinar por un puñado de monedas pringosas. Apenas hay espíritus puros en esta película, quien comienza sin malicia termina desenfundando el cuchillo. El cuento infantil hunde sus raíces en la podedumbre más ruin y traicionera, sólo las bestias son fieles a su naturaleza, ¿o es que los humanos somos más bestias que lo que imaginamos?
 
 
 


Utiliza tres historias Garrone sin hilo que conecte unas con otras, han sido estas tres como podían ser otras diferentes, las transiciones entre una y otra historia se producen sin que ello implique que se engarcen entre si. Es solamente el camino hacia la maldad humana el que conecta la propuesta, y no desmerece al conjunto esa aparente falta de conexión entre los reinos, el reino de la reina obsesionada por tener descendencia y que no duda en aceptar un pacto de una vida que nace por otra que muere, el reino del rey enamorado de una pulga que termina teniendo un tamaño monstruoso y que hace todo lo posible por impedir la boda de su hija planteando retos imposibles a sus pretendientes hasta que un ogro acierta la apuesta y se ve obligado a cumplir su palabra entregando a la joven, o el reino del rey libertino enamorado de una voz que cree joven y pertenece a una anciana decrépita y sucia que, fruto de un encantamiento, se transforma en una joven bella y sensual mientras dure lo que dura la ilusión.
 
 
 


En todas las historias pueden buscarse varios protagonistas, varios personajes que tejen el hilo conductor, en su inmensa mayoría, salvo en el caso de los hermanos siameses de madre que concibe milagrosamente y padre fruto de un encantamiento, conseguir lo querido implica perder bondad y ganar en maldad, en desencanto, en retorcimiento, la rejuvenecida aborrecerá a la hermana vieja que le recuerda su origen y su verdadera condición, la virginal joven perderá inocencia y aprenderá las artes del engaño para vencer al ogro, la reina perderá para tener un hijo y obligará a los hermanos de padre incorpóreo a renunciarse entre si fruto de las diferentes escalas sociales………..Al concluir, Garrone opta por el final abierto, reunidos todos los protagonistas en un mismo castillo verán cómo la vida depende de un hilo muy fino, la vida es un equilibrio permanente ante la que cualquier duda o vacilación pasa factura, en ocasiones, de manera irreversible. Un funambulista sobrevuela el escenario, el gran teatro concluye sin final, estamos al inicio de otras aventuras, tan prometedoras o desdichadas como la mente del creador imagine. Una reina huirá, otra desaparecerá, uno de los siameses quedará relegado a una vida de campesino y otro será rey, la joven reina buscará nuevo marido pero ya no se dejará engañar por cuentos de hadas ni amores románticos. El cuento ha servido para perder inocencia y para que del manantial no brote sino podedumbre, corrupción auténtica procedente de nosotros mismos.
 
 
 
 


Espero que el espectador no se quede en la superficie, que olvide interpretaciones vacías como la de Salma Hayek o meramente publicitarias como la de John Reilly, que busque en el interior de los personajes la razón de esta película para que no piense que es un mero cuento transportado a imágenes. Y que disfruten del lado pictórico de la película, de su indudable diseño estético, de las innumerables recreaciones de cuadros, desde el prerrafaelismo al barroco holandés, del rococó francés al Sturm and Drag alemán, de la espléndida banda sonora de Alexandre Desplat o de la fotografía cautivadora de Peter Suschitzky. Qué diablos, me ha gustado, y si la crítica internacional ha elegido “Mad Max Fury” como la mejor película de 2015 yo también tengo derecho a tener un mal día o demostrar mal gusto de vez en cuando, pero sigo pensando que he visto una película estupenda.