domingo, 2 de agosto de 2015

ARRETE OÚ JE CONTINUE (Sophie Filliéres, 2013)


 
ARRETE OU JE CONTINUE (Sophie Filliéres, 2013)

 

-¿Cómo te llamas?

- Gena, Gena Rowlands

- Pero, ésa es una actriz, ¿no?

- Pues si
 
 


En plena descomposición de un proyecto en común, Pierre y Pomme se enfrentan a un presente sin nada que decirse, salvo hablarse para hacerse daño. Como el cristal que se rompe al inicio de la película, la relación entre ambos (soberbios Devos y Amalric) está hecha añicos, con la sombra de la infidelidad de por medio, con un marido que ha coqueteado durante la enfermedad de Pomme con una mujer madura más atractiva que la esposa sin dar el paso definitivo, una enfermedad que ha terminado siendo benigna pero que ha llevado a Pomme al quirófano para extirparle un tumor cerebral, una situación económica asfixiante y un hijo que ha puesto tierra de por medio para desligarse del instinto de protección materno, y, por qué no, de un deteriorado ambiente familiar, Pierre y Pomme se enfrentan a la realidad de arreglar el problema o agravarlo. O llegar a la conclusión de que no hay arreglo.
 
 
 
 
 



 
 
 
 

Mantienen sus rutinas cotidianas como si eso mantuviera vivo su matrimonio, cuando lo que consigue es separarles cada vez más, los mínimos momentos de intimidad terminan torciéndose de la manera más absurda, mientras que las respuestas de Pierre a Pomme son hirientes y cortantes. En el juego del recambio, Pierre mantiene una indefinición que estanca tanto la eventualidad de cambiar de pareja como de recuperar el afecto de Pomme, mientras que para ésta la realidad se mantiene en un paréntesis entre recuperarse y volver a un trabajo alienante y seguir siendo útil a un hijo que ha formado un nuevo hogar y no necesita de madres cocineras o que llenen el frigorífico, circunstancias ambas que no dejan de ser más que autoengaños de recuperar la normalidad social.

 
 
 


Si en “Wild” de Jean Marc Vallée, el papel de Reese Winterspoon se decía estar tomado de un hecho real dando al conjunto del relato de un carácter épico y heroico absurdo, que mutaba la realidad en ficción increíble y novelesca, la huída de Pomme para vagar por el bosque de los alrededores de Lyon tras el enésimo encontronazo con su marido, dispuesta a transformarse en otra persona, a adelgazar no solo de cuerpo, sino de mente, prescindiendo de todo lastre inútil, deriva en un elemento de ficción que, por su sencillez y credibilidad, configura un episodio más cercano a la realidad que toda autobiografía novelada. En la separación de ambos integrantes de la pareja, los dos cambian, o mejor dicho, los dos vuelven a su esencia, cada uno tiene tiempo de pensar y acomodar su espíritu, reconocer errores y plantearse las soluciones, que, obviamente, no tienen porqué coincidir. Las metáforas más o menos sutiles del relato, la caída en la ducha, el agua que sale fría por culpa de Pierre, el diálogo con una pareja de conejos que representan al matrimonio de la protagonista, la salida del agujero…….son pequeños detalles que no dejan de conformar el reflejo de la situación de los actores, no son meros recursos para rellenar el guión, sino una forma más de contar, en imágenes, la decadencia de una relación y la decisión libre de Pomme para salir del bache.
 
 
 


En esa voluntad de Pomme de mantener en el anonimato su nombre, identificándose con la heroína del cine de Cassavettes, resulta evidente que la directora no ha pretendido, porque sería ridículo e imposible, realizar un ensayo sobre la pareja como los del director americano, pero si que encierra, en esa declaración, la voluntad de cambio de Pomme pasando de sumisa y anulada mujer de su casa, a un ser autónomo e independiente con voluntad propia para decidir lo mejor para su futuro, esa cita cinéfila no aparenta tan absurda, sino que es una declaración de intenciones de cómo esos días vagando por el bosque han conseguido cambiar el punto de vista y la percepción de futuro de Pomme, reivindicándose como una mujer fuerte y alejada de complejos.
 
 


Agradable y pequeña producción francesa con una banda sonora hipnótica y atractiva, sin estridencias, relato de dos personajes que en el desencuentro consiguen las respuestas, la vida no es fácil ni la vida en pareja es un bálsamo para las dificultades personales, no saber reaccionar a tiempo descoloca a quien se comportaba con desdén y cuando aprecia lo que cree recuperado se da cuenta de que es demasiado tarde. Una directora a seguir, siempre y cuando llegue alguna noticia de sus nuevas producciones, para variar, esta película, que invito a buscar, no se ha estrenado en España, acostumbrada a estrenar la comedia bobalicona francesa y desechando semana tras semana una intensa producción de películas que, mejores o peores, son infinitamente más sugerentes, más perspicaces en la construcción del relato de personajes que la pléyade de memeces que copan nuestras carteleras comerciales. En el fondo de esta película, como se resume perfectamente en el último diálogo entre los dos actores, el problema es el amor, dando paso a un contundente plano final con Amalric, vencido y convencido de su futuro, sentado en la soledad de una cocina.