miércoles, 8 de julio de 2015

LA GUARIMBA FILM FESTIVAL 2015


 
LA GUARIMBA FILM FESTIVAL.
 


No sería necesario argumentar sobre el festival, ni presentarlo con palabras ajenas, basta con leer su propósito, y me consta que se está consiguiendo, si algo se acerca al concepto de cultura popular en el sentido de participación ciudadana es este festival de cine independiente, no porque el cine lo sea, sino porque sus organizadores mantienen ese espíritu de manera combatiente. Lean parte de sus objetivos
 

“Devolver el cine al pueblo y el pueblo al cine”

La Guarimba  quiere recuperar el cine como espacio colectivo, como actividad social y popular. Por ello, reabrimos salas que han cerrado o montamos un cine donde ya no lo hay. Allá donde vamos promovemos el acceso gratuito a la cultura fílmica, ofreciendo cortometrajes y documentales extraordinarios; obras con espíritu crítico y miradas sobre el mundo alejadas del conformismo. Creemos en el cine como una forma de colisionar con nosotros mismos, a través de historias que conformen un espejo del alma humana, y con los complicados senderos de nuestra sociedad. El cine entendido como imaginario pero también como realidad, como entretenimiento o como forma de comprender e interactuar con los demás. No hacemos esto por dinero sino que nos vemos motivados por un deber generacional, por una obligación de organizar los medios disponibles e intentar devolver algo mejor al mundo.”
 

“La asociación cultural la Guarimba tiene como objetivo devolver el cine al pueblo y el pueblo al cine. Esta motivación nos ha llevado a reparar un viejo cine al aire libre de 938 localidades en Calabria; a organizar un festival de cortometrajes internacional con entrada libre; a crear la escuela de los monos en Puglia, un proceso de formación de cine y de ilustración independiente para 45 chic@s; nos ha hecho crear la Guarimba on tour donde cada año llevemos nuestra selección de cortometrajes por todo el mundo; y por último, del 7 al 11 de agosto de 2015, vamos a organizar la primera conferencia europea de vimeo, el más grande distribuidor de cine online directo” 
 
 

Llega, el próximo mes de agosto, del 7 al 11, la tercera edición del festival de cine “La Guarimba”, un proyecto que empieza a consolidarse y que empieza a tener vocación de referencia como acto de resistencia activa frente a la colonización cultural y frente a los modos y maneras tradicionales de funcionamiento de un festival. La audacia del proyecto quedó prefijada en su primera edición, en primer lugar buscar el emplazamiento, en segundo lugar recuperar un espacio perdido y abandonado de exhibición cinematográfica y rehabilitarlo y en tercer lugar unir al cine la propaganda de la resistencia, “about the resistence” es uno de los lemas del festival y de sus propósitos, resistencia para el cambio, para proporcionar una plataforma creciente de exhibición a los condenados al silencio por las megaestructuras.

 

Ver el álbum de fotos de la primera edición invitaba a pensar más en un festival entre amigos donde la proyección de cine era un pretexto para juntarse unos días en la ciudad de Amantea, en la Calabria italiana, y aprovechar el verano y la juventud para disfrutar, señalando al cine como excusa. La ilusión  de la juventud recuperó una vieja sala de cine de verano, los propios organizadores se encargaron, con ayuda de los voluntarios, de adecuar el recinto, un viejo cine de verano ruinoso y que sabe cuánto tiempo llevaba sin espectadores ni proyecciones. Como una cooperativa de los años 60 el espíritu pudo al comercio, y lo que aparentó ser el sueño de una noche de verano ha ido tomando cuerpo hasta asentarse. “Soy guarimbero” es uno de los gritos alternativos para dar forma a una cultura alejada de lo oficial, ser guarimbero es creer en que no se necesitan grandes plataformas, multinacionales, subvenciones envenenadas para llegar a crear y para exhibir la creación, el guarimbero es un simio jocoso y procaz, un alma lúdica dedicada al arte y a la provocación que el arte conlleva.
 


El festival lo es de cortometrajes, con sección oficial de ficción a concurso y sección  de animación, así como otra de cine documental, prueba de que el festival crece es que este año los que escribimos de cine podemos ver los cortos antes del inicio del festival, es otro de los avances que demuestran que el festival se asienta y evoluciona, del boca a boca se intenta conseguir este año algún tipo de altavoz en los medios de comunicación, aunque estos medios de comunicación sean guarimberos y no con un consejo de administración controlado por las grandes corporaciones. Las redes sociales y los blogs han demostrado ser un  sistema para movilizar a la gente y hacerla revolverse contra lo establecido, ¿por qué no pensar que puede pasar lo mismo en otros ámbitos?, basta con ver el número de seguidores que empatizan con el festival en las redes sociales para advertir que el fenómeno ha calado y va haciéndose importante. Además el festival empieza a desarrollar actividades paralelas, es lo que tiene una iniciativa cuando empieza a conseguir sus propósitos. Hay cursos de formación para jóvenes cineastas, acercamiento a otras actividades artísticas, debates sobre nuevas experiencias visuales, con un soporte que, para los nuevos creadores contra corriente me parece esencial, el de la plataforma Vimeo, un contenedor de audiovisuales que si fuera de acceso libre, o con un mínimo pago previo, permitiría salir del ostracismo cultural a infinidad de obras espléndidas reducidas a visionados limitados porque el director, el productor o el amigo de…..te deja verlos como un favor.



La Guarimba y sus monos (logotipo del festival, pero que también significa la libertad inteligente de los que participan, no sujeto a ataduras ni convenciones) empiezan a poblar este espacio y a extenderse, sólo cabe un pero, qué pena que no escogieran España para plantar sus bananeros, sería toda una experiencia asistir en vivo a algo que apunta muy alto, tan alto como las ganas de crecer y crecer que tiene el equipo encabezado, entre otros, por Giulio Vita, Sara Fratini, Pablo Cristóbal y Alicia V. Palacios (estos últimos parte del colectivo El tornillo de Klaus), pero basta con ver las fotos de ediciones anteriores para darse cuenta de que hay algo que no se paga con dinero en la organización de este evento. Ese entusiasmo y esa colaboración, unido a la participación de los habitantes de la propia ciudad donde se desarrolla el festival, que durante cinco días pueden presumir de aparecer en algún mapa mediático, por pequeño que haya sido hasta ahora, son valores que no hay estudio de marketing que pueda suplir, larga vida a la Guarimba resistente y a sus esforzados “scimmie”.