miércoles, 1 de julio de 2015

GAME OF THRONES 5ª TEMPORADA (Juego de Tronos, 5ª temporada, 2015)


 
GAME OF THRONES (Juego de Tronos. QUINTA TEMPORADA)
 


Inevitablemente el comentario contendrá algún “spoiler”, alguna revelación que a alguien que espere la edición en DVD no le gustará, pero, ¿alguien se ha parado a pensar qué ocurre en este país en el que el cine más interesante llega a cuentagotas y tarde a las pantallas, si llega, y en el que las series de televisión de calidad o se pagan o no se ven en emisiones en abierto, únicamente reservadas a la chabacanería, el mal gusto y el contenido embrutecedor?. Y con esto no digo que Juego de tronos sea una gran serie, ni suponga un hito en el cine televisivo, terminada la quinta temporada se revela que la fórmula está agotada, que mientras haya dinero, o la serie de dinero, se seguirán rodando capítulos y publicando libros. “Danza de dragones” es el quinto libro de la serie, libros que no he leido y no me interesan lo más mínimo para ser sinceros, y mientras no se termine el sexto “Vientos de invierno”, se supone que no hay guión para rodar la siguiente temporada. Todo muy obvio, todo muy comercial, todo muy predeterminado.
 
 
 
 
 


Los tres últimos capítulos de la temporada recobran el instinto homicida y sangriento que inspiró los mejores momentos de la serie una vez que el sexo fue desterrado para aumentar audiencias y evitar escandalizar a mentes temerosas. Alargar y alargar situaciones para volver al punto de partida causan cierto hastío, el incombustible Tyrion Lannister ha superado ya tantas veces la amenaza de una muerte inminente que, el día que se produzca, si llega a ocurrir, no impactará a nadie, Cersei Lannister ha utilizado tantos mecanismos de astucia artera y maquiavélicas composiciones, que al final, sabemos que “bicho malo, nunca muere” y a Jimmy “Matarreyes” Lannister cuesta sentirle poderoso y temible porque, en el fondo, es el más débil de los tres hermanos. Esta temporada volverá a colocar a los Lannister al borde la extinción, “again, again, again….”.
 
 
 
 
 


Cuanto más repulsivo e inhumano sea el personaje, más reforzado y poderoso se vuelve, de todas las casas en juego sólo los Bolton aumentan su poder en el Norte, Stannis Baratheon sufre las inclemencias del general invierno y sigue sometido al influjo pernicioso de la bruja, los Lannister alimentan al monstruo que los acorrala en su propio terreno de Desembarco del Rey, Dannaerys Targarien siente temblar los cimientos de su poder con una resistencia interna en Mereen que, sus invencibles inmaculados, sin el temible apoyo aéreo de los dragones, no son capaces de controlar, y los Stark, ay los Stark, no les cojáis cariño, no les deis de comer ni de beber después de medianoche, cuanto más se les quiere más se les termina echando de menos. Sinceramente no entiendo qué me mantiene enganchado a la historia, puede que esa íntima necesidad de que se haga justicia a los Stark en algún momento, o que Tyrion Lannister vea recompensada su inteligencia y su labia, es una serie muy por debajo de la calidad de una pléyade de historias en las que los personajes van creciendo y evolucionando a lo largo de las temporadas, aquí todo permanece más o menos como al principio, nadie ha cambiado de idea y lo más que cambia es de bando o de aliados, de hecho uno se plantea que 50 capítulos de Juego de Tronos deberían haber servido para mucho más, que 50 capítulos de Soprano dieron para muchas películas, 50 de Hannibal pueden sembrar tratados de psiquiatría, 10 de True detective permitieron apreciar evoluciones en los personajes que no aparecen ni por asomo en Juego de Tronos, y sin embargo, espero la sexta temporada para ser recompensado.
 
 
 
 
 


ESta última temporada parece aprovechar ciertas coyunturas actuales para retratar, oportunistamente, el renacer del integrismo religioso y de los grupos violentos en las sociedades occidentales. Ya sean como casta privilegiada que no quiere perder sus derechos, o como Calvinos y Savonarolas de nuevo cuño, el poder político se va a  enfrentar a sectas que van creciendo cuanto peor es la situación económica o de privilegios de los ciudadanos. Esa pulsión entre poder político y poder religioso no había surgido previamente en la serie, puede ser la novedad más notable pero que, como muchas de las situaciones planteadas en la serie se borre de un plumazo, probablemente con una noche de San Bartolomé trasladada a un reino imaginario.
 
 
 
 
 
 


El referente más cercano de “El señor de los anillos” se va mezclando con otros mitos, con Frankestein, con películas de zombies como Guerra Mundial Z o la serie Walking Dead, personajes que vienen y van, hijos que desaparecen de la trama y otros que cobran un notable interés para ocultarse posteriormente. La serie alcanza momentos intensos con las batallas siempre anunciadas y que nunca llegan, en las escenas de acción masiva hay algo más de presupuesto, en las peleas con espadas se siente vergüenza ajena con eso del “ponte que te doy”, por fin nos enfrentaremos al ejército de los caminantes blancos, por fin Stannis Baratheon medirá sus fuerzas en Invernalia, pero, como producto económico que es, al finalizar el 10 º capítulo, entre el estupor de un mazazo que no te esperabas como colofón y que te hace repetir “¿otra vez a los mismos?” los guionistas y el escritor dejan abiertas todas las vías posibles para la sexta temporada, pueden haber muerto al final de la temporada hasta 5 de sus personajes principales, pero de manera muy poco sutil no veremos la muerte real de ninguno de ellos, sabremos quienes están vivos y, por lo tanto, quienes seguirán en la serie, y seguro que el resto depende de su caché, en gran parte, para que sean suprimidos o resuciten, porque si, entre los inventos de la temporada se encuentra el descubrimiento de la fórmula para resucitar a los muertos, así que, quien sabe quién y cuántos pueden volver en lo sucesivo, pero la serie necesita resucitar para no terminar en un bucle interminable ya visto.