domingo, 31 de mayo de 2015

LOIN DES HOMMES (David Oelhoffen, 2014)


LOIN DES HOMMES (David Oelhoffen, 2014)



 
 
 
 
A veces en un relato convencional, en un guión que presumes cómo va a desarrollarse, en una morosidad prefabricada con un objetivo, descubres un momento grande, se desvela la razón de ser de una película, se justifica el tiempo previo y hasta el posterior. Está por venir la película de la represión francesa en Argelia, de la guerra, de la guerra sucia, de los crímenes en la propia Francia, de la manifestación en París en que los pieds noirs fueron tirados al Sena por la policía, disparados, muertos, la película que complete y complemente “La batalla de Argel”…. De las razones de la descolonización violenta, de los cientos de miles de personas que, como Albert Camus, podían sentirse franceses nacidos en Argelia pero ni eran franceses en Francia ni argelinos en Argelia, de cómo surge el odio desde el afecto, de cómo se está dispuesto a matar a quien fue tu amigo por una razón de origen étnico. “Loin des hommes” es un producto de calidad al que podría exigirse algo más, pero que vuela solo con absoluta naturalidad.
 
 


Para ello la oferta de la película es excepcional, el paisaje del “plateau” argelino, Viggo Mortensen en el papel de profesor de una escuela pensada para niños argelinos y árabes perdida en medio de la llanura rocosa, Reda Kateb, valor en alza del cine francés, como el argelino de generaciones que tiene que ser entregado por orden de la policía por el profesor llevándole detenido hasta un puesto de la gendarmería por haber matado a un pariente, Nick Cave en la banda sonora, Albert Camus en el origen de la historia por ser el autor del relato en el que se inspira la película, y 1954 como año de referencia en el que ya han empezado los combates y las represalias del ejército francés, ya han empezado los asesinatos de colonos y la guerra sin prisioneros decretada por el gobierno de la metrópoli. Vendrán años más duros después, pero estamos en el germen de la inhabitabilidad durante muchos años del país, de la guerra civil entre argelinos y colonos con un punto medio, el de aquellos argelinos de origen francés que nacieron en Argelia, se sienten del país pero no son queridos por nadie. En esa tesitura se encuentra Daru (Mortensen), pero con un agravante, ni tan siquiera él es de origen francés, sino que sus padres eran emigrantes andaluces, por eso sabe árabe, porque tuvo que vivir con los discriminados, con los apestados, con los habitantes originales sin serlo y si poder integrarse con las clases dominantes.
 
 
 


Daru sólo se integra cuando combate por Francia en la segunda guerra mundial, el comandante Daru dirigirá un grupo de combate integrado por argelinos, carne de cañón, y su asqueo por la guerra le hará optar por la única posibilidad de reencuentro entre la gente, la educación, y sin embargo su educación, bien intencionada, es colonialista, enseñará en francés, explicará la literatura francesa, la geografía de la metrópoli………¿y Argelia? En el camino hacia el puesto de gendarmería Daru aprenderá que la integración exige más de lo que él da, pero a cambio conseguirá convencer a Mohamed que lo importante es vivir, da lo mismo el pensamiento, las ideas, la religión, lo fundamental será sobrevivir. Por eso a Daru le asquea la muerte que le rodea, la de colonos, la de profesores asesinados, la de “rebeldes” ajusticiados, y por eso intentará salvar la vida de Mohamed, primero de los familiares del muerto, que quieren hacer la justicia de sangre matando a Mohamed para salvar el honor de la familia, y después del ejército francés para que no confundan a Mohamed con un militante independentista. En el camino surgirá la inevitable solidaridad, la inevitable ayuda mutua, la muerte que les persigue les une en un intento de salvación, vencer los convencionalismos para ser libre mediante un relato muy convencional.
 
 
 


Lo que parece una película que retrata una mentalidad árabe atrasada y vengativa tiene el punto de inflexión necesario para darle otra interpretación a la película. Capturados Daru y Mohamed por los rebeldes, Daru es reconocido por antiguos soldados a sus órdenes, lo que evita su muerte, pero, emboscados por el ejército francés, éste ni respeta la existencia de un rehén francés en el grupo de guerrilleros ni respeta los derechos del combatiente rendido. “No tenía que haberlos matado, es un crimen de guerra” le dice al joven capitán, “tengo órdenes de no apresar a nadie en el plateau”, “no tenía que haberlos matado”.
 
 
 


En esa filosofía de Daru, donde nada vale más que la vida, su posibilidad de supervivencia en territorio hostil es nula. Eso Daru lo sabe, sabe que está condenado a muerte por las circunstancias. Su última clase será en árabe, y su despedida, sensible. El extraño de Camus sobrevuela la personalidad de Daru, obligado a irse de donde quiere estar y obligado a irse donde no quiere permanecer porque tampoco se siente francés, extrañado de si mismo el futuro de Daru, marcado por la muerte, seguirá marcado por la ausencia. Una película ausente de sorpresas, sobrada de escenas alimenticias, con un par de buenos momentos, un par de buenas interpretaciones, con sobrepeso de sentimentalismo y algo escasa de alma. Recomendable sin más.