martes, 12 de mayo de 2015

EL CAZADOR (Rafi Pitts, 2010)


 
EL CAZADOR (The hunter, Rafi Pitts, 2010)
 

Hace casi una década, con más miedo que vergüenza, y por eso de querer ver la mayor cantidad de películas a concurso, me atreví a ver una película iraní, “Zamestan”, “Es invierno”, que me dejó noqueado, hasta entonces me había dejado llevar por los comentarios negativos de Boyero sobre el cine iraní en vez de seguir la voz del maestro Fernández Santos. Ese frío desbordante de la pantalla, tanto en los personajes como en la historia, esa luz y su falta en los interiores, ese amargor producido por la miseria realmente me sorprendieron gratamente, e incluso la película recibió la espiga de plata de ese año.

 
Uno se quedó con el nombre del director, Rafi Pitts, para posteriores estrenos, pero, qué cosas, con un país tan moderno y tan cultural como éste nada se volvió a saber de Rafi Pitts, y ahora obvio es decir que no existe ni distribución ni exhibición que se atreva con este cine, pues si ya ni el último, y excepcional Kiarostami en Japón ha tenido distribución en España, ¿qué será de los Panahi, Mahkmalbaf, Pitts? Afortunadamente las plataformas digitales pueden atreverse a cosas que las salas han abandonado, y merced a ello “El cazador” está ahora mismo accesible para el público español.

 
Resulta incomprensible que una película rodada en Irán con dinero alemán haya obtenido los permisos para contar esta historia ambientada en el momento de las revueltas contra el régimen de Ahmadinejad. El censor se habrá quedado en lo evidente y no habrá sabido captar el mar de fondo, este vigilante nocturno, del que no es extravagante pensar que se trata de un expreso político a la vista de que permanentemente escucha debates políticos en la radio de su coche, intenta rehacer su vida diaria tras recuperar la libertad y a su familia. Los días de descanso sale a cazar, o a hacer que caza, pues nunca vemos las piezas ni sobre lo que dispara, aunque si que su objetivo se dirige frecuentemente hacia el espectador.

 
Su inestable equilibrio se rompe y desaparece el día en que su mujer y su hija son asesinadas en medio de una revuelta reprimida a tiros por la policía. Si hasta entonces hemos podido advertir el estado policial en el que se vive en Irán, aun dentro de cierta modernidad de la capital, a partir de entonces no faltarán las referencias expresas a la tortura, al crimen policial, a la maldad oficial enfrentada a la maldad del protagonista. Toda una belleza de película, apenas sin diálogos, sin concesiones ni momentos de relax, todo va mal para el protagonista, pero no va mucho mejor para el resto de iraníes. Recomendación de una gran película iraní