sábado, 11 de abril de 2015

CALABRIA (Francesco Munzi, 2014) LA MAFIA UCCIDE SOLO D,ESTATE (Pierfrancesco Filiberto, 2013)


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
MAFIA EN EL CINE.- A PROPÓSITO DE DOS PELÍCULAS ITALIANAS, “CALABRIA” (Anime Nere, Francesco Munzi, 2014) y “LA MAFIA UCCIDE SOLO D,ESTATE” (Pierfrancesco Filiberto, 2013). 

 
 
 
Resulta interesante analizar estas dos películas de manera conjunta porque, individualmente, las fallas tectónicas que las recorren hacen disminuir su importancia. Una desde el punto de vista de la tragedia y otra desde el lado amable de la comedia moral, una ambientada en la actualidad y otra en los durísimos años 80-90 en Italia, las dos en Italia, una en la segunda región más violenta del país, Calabria, la otra en la primera, Sicilia, pero ambas retratando, la primera desde la ficción y la segunda desde el endulzamiento de la realidad mediante la incursión del drama en la vida real de los palermitanos, un fín de ciclo. Para los Carbone, familia en el más amplio sentido italiano de la palabra, la dinámica de los tiempos les llevó a instaurar su dominio mafioso en el rico norte, abandonando su región natal con el riesgo añadido de perder influencia en sus orígenes, para Arturo y su familia, como para la inmensa mayoría de palermitanos en la segunda, la mafia es algo de lo que todo el mundo habla pero nadie quiere saber nada, “la mafia es como los perros, si no se los molesta no te hacen nada”.
 
 
 
 
 
 
 
En “Calabria” la autoridad brilla por su ausencia, no hay más autoridad que la que imponen las correspondientes “familias” en sus territorios, con los consiguientes conflictos y las deudas del pasado, en “La Mafia uccide solo d,estate” el problema empieza a ser la autoridad y su connivencia con la mafia y la Cosa Nostra. La decadencia de los Carbone remite a los dramas y tragedias de la literatura clásica, los modelos fílmicos tampoco pueden olvidarse, tres hermanos y un sobrino remiten a los tres hermanos y un sobrino de “El Padrino”, aquí la inteligencia y medios también están repartidos de manera desigual entre los hermanos, el impulsivo, el reflexivo, el abrumado por el peso de la violencia y la tradición. Por su parte “La mafia uccide……..” remite, por un lado, a los peores recuerdos del cine italiano convencional, fórmulas fílmicas innecesarias añadiendo personajes estrafalarios, progenitores grandilocuentes, retratos del enamoramiento adolescente, lo bufonesco y convencional, pero con enormes hallazgos de soluciones que producen cierto escalofrío emocional, es decir, donde la solidez del relato y la composición de “Calabria” terminan dejando cierto poso de indiferencia, de excesiva frialdad y ausencia de empatía con lo que sucede, las trampas sentimentales de “La mafia……” terminan dando su fruto emocional al convertirse en un homenaje al héroe silenciado y al héroe reconocido, ambas películas buscan con ahínco su finalidad, las dos la logran, sólo que Calabria llega a la finalidad enfriando al espectador y “La mafia….” se sobrepone al relato amable y caduco con un final de altura y emocionante.
 


 
 
 
Si en “Calabria” la familia protagonista se da cuenta de su pérdida de influencia cuando el alcalde no acude a un funeral o cuando la familia aliada da largas para iniciar una guerra contra el clan emergente, en “La mafia….” el problema surge cuando el poder político no es capaz de controlar al monstruo y éste decide, abiertamente, declarar la guerra al estado. Salvando las distancias y a riesgo de trazar líneas paralelas que quizás no lo sean, del mismo modo que cuando ETA empezó a matar políticos en España, inició su proceso de suicidio, en Sicilia la Cosa Nostra marcó un antes y después cuando decidió acabar con jueces, generales y políticos incómodos. A veces porque se les consideró como traidores que no cumplían con el encargo recibido por el que se llevaban su tajada, otras por ser directamente personas peligrosas para sus fines, el relato sentimental de Arturo, desde que nace hasta que consigue el amor que parece inalcanzable, viene marcado por la escalada de violencia que sacude Palermo día tras día, incluso su concepción viene condicionada por una noche sangrienta, y en esta ocasión, ser el espermatozoide más lento tuvo sus ventajas.
 
 
 
 


Por eso la historia de “La mafia….” siendo más endeble, más facilona, más sentimentaloide que la dureza, aspereza y hieratismo de “Calabria”, termina resultando mucho más interesante por lo que enseña cuando la realidad se introduce en el relato existencial nada interesante de la familia de Arturo. Cuando Arturo, en su infancia, sufre una revelación viendo la televisión pensando que Giulio Andreotti se dirige a él para enseñarle cómo seducir a Flora, se produce uno de los efectos de comicidad trágica más interesante de la comedia reciente, hay que ser muy osado para sentir admiración en la infancia por un personaje como Andreotti, disfrazarse en carnaval como él y mantener esa posición hasta que la realidad se contrapone a tus deseos, cuando al funeral del general Della Chiesa, asesinado por la mafia a poco de llegar a Sicilia para acabar con la cosa nostra, el único político importante que no acude es “el divino” (hay que aprovechar para reivindicar esa maravilla del cine reciente que es “Il divo” de Paolo Sorrentino) Andreotti, la ruptura emocional de Arturo provoca su toma de conciencia y su desapego a la Democracia Cristiana como sostenedora de un régimen corrupto y aliado de la organización mafiosa.
 
 

 

La vida de Arturo vendrá marcada por los sucesivos atentados que Totó Riina (no me gusta en la película que se le trate con humanismo cómico porque sus actos fueron los de un carnicero sin escrúpulos, y su retrato burlesco humaniza a la mala bestia) ordena en su feudo, matar a políticos comunistas, periodistas, al general Della Chiesa, a diputados de la D.C. que no supieron parar el proceso a la Cosa Nostra, las muertes de los jueces Falcone y Borsellino, comisarios, otros jueces, fiscales………Arturo termina siendo el representante del pueblo de Palermo, como Flora, dos personas que ante la palabra mafia siempre oyeron “¿mafia qué mafia? Le mataron por cosas de mujeres” y que necesitaron años y años de salvajismo para reaccionar, para asaltar la catedral de Palermo y rendir el homenaje que los jueces y escoltas asesinados merecían y que los políticos no querían permitir por si eran vilipendiados. “Fuera la mafia del estado” corearon decenas de miles de palermitanos en el año 1992 hartos de la ineficacia y del abandono estatal ante un  problema que empezaba a carcomer todas las estructuras del país, hoy el aeropuerto de Palermo lleva el nombre de los dos famosos jueces. En un paseo final, el matrimonio con su hijo recorren los lugares donde fueron asesinados tantos y tantos seres honrados, el homenaje recuerda al Moretti de “Caro diario” y Pasolini, incluso la película presenta inspiración morettiana sin la mordacidad del romano.
 
 


Por su parte en “Calabria”, la acumulación trágica intenta convertir en héroe al asesino y al corrupto, el relato criminal sólo plantea la virtud de demostrar cómo la violencia termina infiltrándose en todas las relaciones personales de quien no sabe vivir de espaldas o alejado a ella, en “Calabria” la muerte se celebra como un proceso de reafirmación de poder y las fotos familiares de los muertos sólo sirven para recordar que hay una “vendetta” pendiente de cobrarse, hay ocasiones que la vendetta debe beber de la propia sangre para romper el círculo interminable, más vale acabar con la raíz y no proporcionar más generaciones a un futuro de crimen y muerte, ni quien quiere apartarse puede renunciar a la realidad, vivir de espaldas no es renunciar al crimen, es no querer verlo.
 
 
 
 


Dos películas, por tanto, irregulares, con altibajos, de más solidez en la propuesta la primera, de mayor rigor formal, de estética cuidada y oscura como los ropajes de tanta viuda en la isla, pero que frente a la segunda, ésta vence por emoción, por empeño, frente a un lenguaje muy televisivo, muy de “cuéntame”, el uso de la imagen real del momento, o su manipulación, o el envejecimiento de imágenes de ficción, unido al fin último de homenaje, provoca una sensación de agradable recuerdo al finalizar la película, en ningún caso se pensará en la pérdida de tiempo, como tampoco en haber presenciado obras magnas de la historia del cine, dos miradas recientes del cine italiano a un problema muy nacional, la mafia, la primera palabra que pronunció Arturo antes que “mamá” y “papá”.