viernes, 13 de marzo de 2015

SECRETS OF WAR (Oorlogsgeheimen, Dennis Bots, 2014)


 
SECRETS OF WAR (Oorlogsgeheimen, Dennis Bots, 2014) Calificación: 5
 

Ahora que a algún imbécil burócrata comunitario en su despacho de Bruselas, o Estrasburgo, o Berlín o vaya a saber dónde, se le ha ocurrido emitir una monedita con la leyenda “70 años de paz” para conmemorar el fin de la segunda guerra mundial, como si el final de la guerra fuera igual a la llegada de la paz, y ejemplos de lo contrario hay en el ámbito de la UE, y se me ocurre Portugal y su dictadura, España y la suya, Grecia y su guerra civil con el exterminio de los comunistas, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria…………, la misma Alemania, Austria, ocupada hasta entrados los años 50……….y sume usted y siga, esta película muy menor viene  muy bien para deshacer entuertos, incluso para enfrentar a algún que  otro país con la realidad de su pasado.
 
 
 

Holanda fue un país ocupado por los nazis, bien seguro, fue un país que sufrió el holocausto y la persecución, puede que a menor escala que el Este europeo, pero en su seno contó  con las inevitables violetas de marzo, este tipo de personas que, tanto en tiempos de paz como de guerra, son capaces de pactar con el diablo para permanecer en pie y arrimados al sol que más calienta, Holanda y Bélgica participaron en las SS con sus propios batallones asimilados, como Francia y su sacrosanta resistencia colaboró de los primeros con los nazis, como la ahora reivindicada Ucrania sirvió de tropas de choque al régimen nazi con el objetivo de aniquilar judíos y soviéticos, y tantos y tantos otros países que han podido ocultar ese pasado, como Noruega, Dinamarca, Finlandia…………
 
 
 

“Secrets of war”, título internacional para esta película que pasó por el Festival de Gijón, me atrevo a aventurar que sería una ideal oferta para un cineclub escolar, para enseñar valores de solidaridad a personas a medio formar que tienden a confundir el éxito personal con el dinero y la fama, personas a las que no se suele fomentar el espíritu crítico, personas a las que todavía se puede sorprender, como al pequeño Tuur le sorprende encontrarse cara a cara con la crueldad de la guerra, con la inexplicable maldad del ser humano dispuesto a eliminar seres por el hecho de ser de raza, religión u opinión distintas, viviendo en un enclave semiprivilegiado dentro del conflicto bélico, Tuur es amigo de Lambert, uno de los hijos del alcalde del pueblo, nazi a la sazón, pero holandés, hermano de un joven integrado en las juventudes hitlerianas holandesas, datos que a Tuur no le gustan pero que tampoco molestan hasta que descubre su primer amor con una recién llegada, Katryen, refugiada con una familia del pueblo mientras los padres están en el hospital, o al menos es lo que se cuenta en el pueblo, porque la realidad que descubrirá Tuur es que la chica es una joven judía acogida en secreto, pero los secretos en tiempo de guerra duran poco, y la importancia de ser nazi en Holanda explotará en Tuur como un puñetazo.
 
 
 

Un cerdo será el culpable, en todos los sentidos, el cerdo (metafórico) del alcalde colaborador que ayuda a los nazis a descubrir y decomisar a todos los cerdos (reales) que se crían en la localidad porque son necesarios para el ejército alemán, a costa, incluso, de matar de hambre a sus vecinos. Un cerdito que Katryen cuida oculto en un pajar y que los celos de Lambert por ser sustituido en juegos (y otras cosas) por Tuur en favor de la chica, hará desencadenar la tragedia. Trenes a los que antes no habías prestado atención revelan su sentido de cargamento siniestro al paso por el pueblo, los bombardeos que atemorizaban a la población empiezan a ser signo de esperanza, que la familia de Tuur huya a través de una gruta para escapar “HACIA BÉLGICA EN 1943” no deja de ser una licencia de guión sin mucho sentido, porque Bélgica sufría la misma realidad que Holanda, pero hacia algún sitio había que huir y de alguna manera había que terminar la película. Tuur y Lambert terminarán sabiendo lo importante que es la solidaridad en los tiempos difíciles, lo importante que es hacer lo que hay que hacer y no callarse antes de que sea demasiado tarde, pasados 15 años Tuur seguirá mirando la foto de la chica, ahora con nostalgia, con dolor, con ese punto de ¿qué hubiera pasado si…..?