miércoles, 28 de enero de 2015

RÓZA (Wojtek Smarzowski, 2011)


RÓZA (Wojtek Smarzowski, 2011). Calificación: 6,5
 

El cine polaco que llega a España lo hace a cuentagotas, una película al año el año que toca, excluyendo a Polanski, polaco universal pero cuyo cine trasciende al ámbito nacional y se convierte en cine mundial. Por eso es de agradecer que una conocida polaca te proporcione los datos para ver cine polaco interesante, con el añadido de que se te revela una historia de la Europa reciente desconocida, de esas que se ocultan tras la bambalina de un triunfo bélico, de las que no conviene airear para no molestar a los aliados con los que has batallado o, simplemente, porque se considera que bien merecido tenían los habitantes de Masuria lo que les ocurrió tras la llegada del ejército rojo y el control comunista de Polonia.
 
 

Masuria es de esas regiones fronterizas que ha cambiado de Imperio y país hasta que las fronteras europeas se medioestabilizaron tras la segunda guerra mundial y las conferencias de Yalta y Postdam repartieron Europa en dos áreas de influencia. Masuria en la década de los 20 y los 30 tuvo una clara manifestación de apoyo a los partidos conservadores y fascistas, con un componente étnico crucial, en Masuria, los masurianos tenían como lengua materna el alemán, se sentían más cerca de Alemania que de Polonia, sólo que escogieron para manifestarlo un momento histórico muy peligroso, fueron más nacionalistas alemanes cuando más peligrosa se volvió Alemania para sus vecinos. Azotados por la crisis de los años 20, los masurianos eran uno de los colectivos más pobres del Reich, por eso los cantos de sirena, y por otras cosas quizás, anexionistas, imperialistas y belicistas del Tercer Reich calaron hondo en la población, y hasta un 80 % de los votantes en los años 30 se decantaron por opciones nacionalsocialistas.
 
 
 

Al acabar la guerra, y antes según el ejército alemán se retiraba, Masuria pasó a ser una reivindicación territorial para Polonia, ya había sido una región del país y era una forma de obtener una compensación de guerra en un país masacrado y exterminado a partes iguales por el pacto Molotov-Ribbentrop, algo que refleja muy bien la película en una escena inicial de violación y asesinato por parte del ejército nazi que da paso, de manera desasosegante,  a un  paisaje moral y político en ruina absoluta, donde la brutalidad que creemos va a ser patrimonio de los alemanes, pasa a ejercerse por la llegada de las tropas de liberación polaco-soviéticas, que no se comportan con los masurios de manera muy diferente a como los alemanes se han comportado con los polacos.
 
 

El cine polaco que conozco no se ha  limitado a reflejar la gran barbarie de la Shoah, ni mucho menos, uno de los países más violentamente reprimido y pisoteado de la Europa Central y que cuenta con muchas más barbaridades en su haber, invasiones de todo tipo situada en medio de dos potencias con un afán depredador históricamente comprobado, gitanos, disidentes, “Papusza”, “Mi Nikifor” como ejemplos de cine polaco reciente, el cine de Pawlikowski…., de ahí que sorprenda encontrarse en imágenes algo totalmente documentado por los historiadores pero que se ha procurado silenciar, la represión en los países liberados tras el fin de la segunda guerra mundial, y la represión y la barbarie contra la población civil. “Posguerra” de Tony Judt retrata ese mundo a la perfección, como existen multitud de libros referidos a la posguerra en la Alemania postnazi.
 
 

La película se centra en dos personajes, Tadeusz, un soldado polaco que ha desertado en el avance de las tropas liberadoras y tras la traumática experiencia de ver a su esposa asesinada y violada, y Róza, una mujer masuriana, que malvive en una granja de la que no quiere desprenderse por ser su hogar de toda la vida pese a que es consciente de que el destino final será la expulsión de Polonia y su repatriación a Alemania, repatriación insolente y falsa, los masurianos no vinieron de Alemania para instalarse en Polonia, sino que ya estaban en el lugar cuando son víctima del odio del vencedor. Ese odio y ese afán porque abandonen la región para “polonizar” la misma supone la persecución, el peligro constante, el asalto y la violación como moneda de cambio diario contra las mujeres mientras que los hombres son asesinados ante cualquier excusa. Mantenerse en esa región es cuestión de heroísmos y de promesas al compañero caído en el frente. Tadeusz afronta su estancia en la granja como un intento de reivindicarse de aquello que no pudo hacer en su momento, defender a su propia esposa.
 
 
 

El horror de la vida cotidiana se ve escasamente aligerado por momentos de alegría y vida normal, pero son fugaces, tan fugaces como cualquier atisbo de humanidad en las autoridades o en sus sicarios, para quienes los masurianos son ciudadanos sin condición de tales, son los nuevos judíos de las nuevas autoridades locales. La película es oscura, cielos grisáceos y noches largas donde ha de dormirse con un ojo abierto, cuando acaba o donde no llega la represión contra los masurios empieza la represión contra quienes no quieren participar en el nuevo estado comunista. La película no hace concesiones y es un sin parar de ruina, de dolor, de angustia, un paisaje en el que Tadeusz se presentará como el héroe resistente que nada tiene que perder y para quien sólo le cabe proteger a la mujer, y a su ocultada hija. No hay más salida que aguantar, resistir y huir, pero ¿hacia donde? Hacia el interior de Polonia o hacia la Alemania occidental. El salto temporal de 1945 a 1955 concluye con unas imágenes que reproducen los convoyes que circularon hacia las máquinas de matar nazis, Auschwitz, Bierkenau, Chelmo, Chelm, Madjanek…….no están tan lejos, ver a cientos de personas portando sus escasas pertenencias subir a vagones de carga reproduce, como un puñetazo en los sentidos, el anticipo del exterminio. En este caso los masurios fueron obligados a reubicarse en Alemania. En 1955 ya existían los derechos humanos, la ONU, los crímenes contra la humanidad, las deportaciones son crímenes contra la humanidad, pero ¿seguro que la ley rige para todos igual?