martes, 27 de enero de 2015

MOMMY (Xavier Dolan, 2014)


 
MOMMY (Xavier Dolan, 2014). Calificación: 8
 

 
“Born to die” pone el broche musical a la última escena de “Mommy”, todos nacemos para morir, pero algunos puede que lo lleven escrito a sangre y fuego en su frente. Nadie sabe su fecha de caducidad aunque algunos pretendan adelantarla. La canción de Lana del Rey encaja a la perfección con el plano final de Steve corriendo por los pasillos del centro mitad reformatorio mitad sanatorio mental en el que se encuentra, una carrera hacia la libertad cueste lo que cueste, en el fondo “we were born to die”, como dice la canción, música en la que previamente también hemos oído, con mucho sentido “White flag” de Dido, bandera blanca y nacido para morir, un resumen de este excepcional trabajo de Dolan.
 
 


Feet don’t fail me now
Take me to the finish line
Oh my heart it breaks every step that I take
But I’m hoping at them gates,
They’ll tell me that you’re mine

http://youtu.be/ihu6Y8uVfTo (Born to die, Lana del Rey)
………………………………….

Don’t make me sad, don’t make me cry
Sometimes love is not enough when the road gets though
I don’t know why
Keep making me laugh
Let’s go get high
The road is long, we carry on
Try to have fun in the meantime
 
 


Dolan rueda y rueda, cinco películas de manera sucesiva, protagonizando y dirigiendo o solamente dirigiendo, “Mommy” es un paso adelante tras la fallida, para mi gusto, “Tom á la ferme”, demasiado oscura y trascendente para el estilo, hasta ahora, del director. Con menos de 20 años sorprendió con “J,ai tué ma mére”, y con 20 me alcanzó esa maravilla que es “Les amours imaginaires”, y a partir de entonces cada nueva entrega se espera con interés, con el que provocan personas ingeniosas y capaces de sorprender a costa de repetir variaciones sobre un mismo tema. Dolan es un fagocitador de cine ajeno, un copión con facultad de adaptación que transforma en personal tanto su universo de jóvenes problemáticos o con problemas como el cine que le sirve de referencia. Interesadamente conocido como heredero de Almodóvar por ese afán de etiquetar todo aquello que nos parece diferente para poder afirmar que se parece a algo, el cine de Dolan es un cine de relaciones personales marcadas por el amor, el amor enfermizo de su anterior película, el amor materno-filial de su primera y última película, el amor juvenil o el amor adulto, la confusión de la identidad sexual y su desarrollo amoroso en “Lawrence anyways”, su cine sin amor no es entendible, y sin la consecuencia del desamor tampoco.
 
 


En “Mommy” ese amor es un escollo para hacer lo que cualquiera sin amor hubiera hecho a las primeras de cambio. Dolan plantea la habilidad de situar la acción en un futuro hipotético pero tan cercano como 2015, Canadá aprueba una ley que permite a los padres deshacerse de sus hijos entregándolos en entidades estatales que se encargarán de su resocialización si es posible, o de su aislamiento definitivo si el sujeto no es recuperable. La película es la lucha de una madre por hacer prevalecer su amor hacia un sujeto convenientemente indeseable en la convivencia en vez de su interés. En el camino de sacrificio pierde su vida personal asfixiada por las exigencias de Steve (Antoine Olivier Pilon). Por eso Diane (Anne Dorval, espléndida) necesita oxigenarse de vez en cuando, necesita inventarse una vida pasada de normalidad para poder afrontar un presente tan desesperanzador, puede derrumbarse en privado, en la soledad de su casa, pero no acompañada.
 
 
 

http://youtu.be/j-fWDrZSiZs (White flag, Dido)

Si Dolan tiene un toque personal en sus imágenes, un acertado conocimiento del juego del color y la forma para crear el plano estéticamente atractivo, en “Mommy” da una vuelta de tuerca más para que la forma de la película contribuya a que el espectador participe de la asfixia y frustración de los personajes. Madre e hijo son protagonistas absolutos, no puede decirse que sea la madre la única que sufre, el hijo también porque es consciente de su enfermedad y de su problema para controlar impulsos y mostrarse maleducado, insolente y hasta violento, esa situación coloca a los personajes en el extremo de sus reacciones dentro de un ámbito físico muy reducido, sin posibilidad de escape porque fuera del sufrimiento que provoca la convivencia diaria no hay nada más, por eso el formato cuadrado de la película tiene su razón de ser, nos hace participar más intensamente de los sentimientos y sensaciones de los protagonistas porque no podemos desviar la mirada ni despistarnos con otras imágenes paralelas o simultáneas, el predominio de los planos cortos o medios nos zambulle en medio de las discusiones entre madre e hijo, nos incomoda tanto y nos inquieta tanto como lo que lo pueden estar sufriendo ellos, pero por si fuera poco, la originalidad de la propuesta se hace más grande cuando el director decide darnos un respiro que coincide con momentos de felicidad y libertad de los integrantes de esta familia disfuncional formada por madre, hijo y vecina.
 
 


De repente el plano se abre y la imagen ocupa toda la pantalla, se nos han ensanchado los límites, las personas dejan de ser el centro absoluto y excluyente de la pantalla y hay más cosas, hay calle, hay casas, hay alegría, hay vitalidad y optimismo tanto en la acción como en el efecto que produce pasar de un encuadre reducido a uno más standarizado en la exhibición generalista. Son minutos de respiro que se tornan en un agradecimiento por parte del espectador, aunque sea  reducido y temporal, porque el encogimiento del encuadre posterior nos vuelve a anunciar que se acerca la tormenta, Steve juega con fuego, pero confiado en que, por muy mal que se comporte, el amor de madre va a suplir todas las insatisfacciones y no va a ser abandonado, “on no change pas” canta Celine Dion en otro de los pasajes de la película, como no se pueden borrar las rayas de un tigre, la personalidad y el trastorno de Steve son los que son, pero Steve sabe que vive por y para su madre, es posesivo y brutal, pero también tierno en ocasiones, un provocador y el centro de todas las miradas, “vivo per lei” es otra de las manifestaciones musicales de Steve dedicada a su madre, ¿será suficiente declarar esa dependencia si te sigues comportando como un auténtico cabrón egoísta y narcisista?.
 
 
 


http://youtu.be/Umo0uWbR-xI (On ne change pas, Celine Dion)

“Born to die” no deja de ser una ironía y un juego de palabras macabro, porque nacer para morir se solapa con nacer para Die, Die (de Diane) es el apócope cariñoso con el que Steve llama a su madre en los momentos buenos de la película, lo que te nace te mata, lo que te sirve para vivir te puede hacer tanto daño que sólo la muerte te libera, o incluso sólo una muerte a tiempo, aunque sea civil, puede dar vida a una madre angustiada que ve pasar el tiempo sin solución. A la pareja se le une otro pájaro con alas rotas, una vecina con secuelas psicológicas en lo que, una escena de elipsis excepcional, nos da a entender que proviene de la pérdida de un hijo. Y la película trata de eso, de la pérdida de la maternidad y el intento de recuperarla a todo trance, reeducando al hijo o recuperando al hijo mediante el cuidado de un joven ajeno, lo que ocurre es que la vida suele ser un conjunto de deseos y aspiraciones que no siempre se consiguen.