domingo, 2 de noviembre de 2014

EN TIERRA EXTRAÑA (Iciar Bollaín, 2014)


EN TIERRA EXTRAÑA (Iciar Bollaín, 2014)
 


Una generación desaprovechada e ignorada
 


Arrojar y recoger el guante, así empieza y termina este breve documental, cercano al reportaje de actualidad, tan necesario como convenientemente oculto, porque la realidad asusta a quien mal gobierna, y cuando ese mal gobierno afecta a millones de sus ciudadanos, es mucho mejor lanzar adormidera televisiva y mensajes convenientemente cocinados en las trastiendas de las redacciones que se dicen periodísticas, que enfrentarse a una realidad tan cercana como estremecedora, 20000 españoles viven en Edimburgo, y no por gusto ni por decisión libre, sino obligados a exiliarse de si mismos, a emigrar, porque por mucho que cambiemos las palabras, estamos ante un nuevo episodio de emigración nacional, en este caso de la mejor generación formada académicamente en este país.
 
 


Este documental no revela nada que no sepamos, salvo que no queramos ver, no nos informa de nada que no sea público, salvo que solo leas propaganda oficial y te la creas. La diferencia notable con la emigración de los años 60 es que ahora no sólo son jóvenes sin trabajo los que se marchan, sino que son jóvenes sin trabajo y con formación los que se van para desempeñar esos puestos que los propios británicos no quieren o no necesitan desempeñar. Químicos haciendo habitaciones de hotel, ingenieros limpiando cocinas, psicólogas de camareras. La diferencia que todos ellos sienten es que, aunque tu trabajo sea el más bajo del escalafón, tu trabajo se respeta y se valora, y se paga, casi todos ellos reconocen ganar en Escocia tanto como en España, o más, la diferencia es que en España trabajaban, cuando podían, de lo suyo, y ahora no, en España recibían menos de 1000 € por trabajar como ingenieros y ahora cobran más que eso limpiando platos, pero no dejan de ser extranjeros.
 
 


Obviamente hemos hecho todo lo posible para tener los políticos que sufrimos, les hemos amparado con el voto y la desmovilización. Las imágenes documentales se entremezclan con una representación teatral de Alberto San Juan en la obra “Autorretrato de un joven capitalista español”, lo real se mezcla con una ficción que reproduce la realidad y el engaño en el que nos hemos querido refugiar pensando que vivíamos en un país moderno, democrático, honrado, alejado de la dictadura. Viendo el documental a veces se tiene la sensación de encontrarse ante un publirreportaje pro-“Podemos”, pero la respuesta surge rápidamente, ¿qué categoría de políticos nos gobierna y nos ha gobernado para pensar que nada iba a moverse nunca y nada iba a desestabilizar su sillón?



 
 
 
 
 
“En tierra extraña” sientes que lo extraño es tanto la tierra en la que vives como la que dejaste a tus espaldas porque no te permitía ni trabajar ni vivir, sientes una rabia interna ante tanta mentira, ante tanto engaño, ante tanta gente joven obligada a abandonar el país y que, una vez fuera, no puede movilizarse en el interior para poner en dificultades a tanto mangante, tanto corrupto, tanto hijo de puta con traje y corbata que nos ha conducido a un nuevo episodio de país pobre. Pasados tres años ahora te das cuenta de lo importante que fue el 15M, por más que pareciera acabar sin pena ni gloria, la realidad es que la semilla estaba echada y el producto ha cuajado, la gente se ha movilizado y ha mantenido el espíritu. Los verdaderos brotes verdes no son los de la mentirosa y falsa “regeneración económica”, sino los de la regeneración democrática necesaria para que toda esta gente con ganas de aportar cosas pueda regresar si quiere, y a ser posible, expulsando del sistema a los responsables.
 
 


Este capitalismo ha traído muerte y pobreza, la inmensidad de los recursos en manos de la minoría, el alejamiento de los ciudadanos de la toma de decisiones, el hartazgo ante tanta promesa incumplida o ante tanta mentira manifiesta. Si la ruina de la crisis hubiera obedecido a malas decisiones quizás la ciudadanía hubiera sido más comprensiva, cuando sabes que todo el dinero que se te ha quitado en servicios imprescindibles, en derechos, en desarrollo, no es que se haya perdido en malas inversiones sino que ha sido esquilmado en beneficio de una élite heredera de un sistema corrompido al que se han sumado cantidades ingentes de demócratas agusanados lo menos que puede pasar es que alguien reaccione. Y menos mal que la reacción parece pacífica y a través de las urnas, pero no es de extrañar que las soluciones más extremas en el documental las exponga el viejo abuelo de una de las jóvenes emigrantes.
 
 


Testimonio de una época que estamos viviendo, necesario en cuanto que el discurso oficial tiende a ocultar y a engañar diariamente a los ciudadanos vendiendo que la solución se encuentra en quien ha generado el problema. Por si nadie se había enterado, como algún político que sale vomitando indecencias en sus participaciones públicas en este documental, los jóvenes que se han ido no lo han hecho por gusto, ni por aventura, ni porque piensen que Europa es igual que su país, se han ido por hambre, por necesidad, por falta de esperanza en su propio país, es decir, se han ido como emigrantes a sufrir la pena de la soledad, de la lejanía, de la añoranza y de las limitadas esperanzas en poder volver. No son una generación perdida, sino una generación desaprovechada.