martes, 11 de noviembre de 2014

Atraco a las tres (José María Forqué, 1962)



ATRACO A LAS TRES (José María Forqué, 1962)
 



¿ES USTED FERNANDO GALINDO?
 
 

Vista la deriva que va tomando todo lo que nos rodea qué mejor que algo de buen humor unido a sátira y crítica social como “Atraco a las tres” de José María Forqué en la dirección y Pedro Masó en el guión para desatascar nuestra mala leche reconcentrada con tanto Don Tancredo en el poder. Se me hace difícil pensar que haya algún aficionado al cine que no la haya visto, mucho menos me cuesta creer que alguien, al ver que se trata de cine español, directamente haya despreciado su visionado, pero es de esas películas en las que un grupo tan entrañable de perdedores te hace pasar una hora y media entretenida, muy entretenida, al tiempo que te refleja las miserias y corrupciones de la época que, sigue siendo la nuestra, mal que nos pese.
 
 

Un grupo de empleados de banca, numeroso, pero si echamos la vista atrás no nos costará recordar que hubo tiempos en que cualquier sucursal tenía 4 ó 5 empleados, que había bedel, había hasta empleado de seguridad, el director era alguien distinguido e innacesible, porque ahora con dos empleados o con uno, mantienen el chiringuito, y si hay que esperar, que espere el cliente, que para eso nos necesita. Aquellos tiempos en que los bancos abrían por las tardes, y los sábados. Pues este grupo, ante el retiro “obligado” de su director, D.Felipe, cuando al jefe se le llamaba de Don por merecimiento, no por guardar las apariencias, un buen hombre, una buena persona (José Orjas), a quien el director general recomienda un merecido descanso de ¡DOS AÑOS! por conceder créditos a gente normal, honrada, incluso para financiar una mercería….. habráse visto tamaña osadía, ante la perspectiva de ser dirigidos por un auténtico cafre, pelota, arribista, déspota y nada proclive a dar créditos a quien lo necesita, de nombre D.Prudencio, se pone de acuerdo para atracar su propio banco, medio por venganza ante el retiro de su jefe, medio por venganza de sus miserables condiciones laborales, imposibilidad de ascenso y sueldos miserables. Anda, casi como ahora, pero sólo que la película es de 1962, siguiendo la estela cómica del Rufufú italiano de Mario Monicelli que era una parodia, a su vez, del Rufufú francés de Jules Dassin.
 
 

El ideólogo del grupo, lanzado y entusiasta, siguiendo métodos científicos irreprochables y que garantizarán la impunidad del grupo es Fernando Galindo (José Luis López Vázquez), quien entre las múltiples frases memorables de la película, cuando los demás compañeros de trabajo dudan de la legalidad de lo que piensan hacer y al decir uno de ellos

-“pero eso es robar”

-“No señor, robar se roba a las personas, y los bancos no son personas”
 
 

Galindo convence a todos para dar el golpe, todos, son el propio Galindo, Martínez el conserje (Cassen), encargado de comprar las pistolas de juguete con las que piensan atracarse a si mismos y que tendrá que pelear con su hijo y su mujer para que se las devuelva antes del atraco provocando una crisis familiar ante el inminente parto de la mujer, Enriqueta, la eficaz y voz de pito secretaria (Gracita Morales) , emocionada imaginándose una femme fatale llena de millones y pretendientes, el caradura, vividor, endeudado, mujeriego de boquilla y “echao p,adelante” de Benitez, (Manuel Aleixandre), piropeador habitual al hilo de la frase “estoy libre, guapa” a lo que alguna le responde “no me extraña, joven”, el nervioso, irascible, inseguro Cordero (Agustín González), la verdadera femme fatale que enredará a Galindo para preparar el golpe simultáneo de una banda de profesionales y engañar a los empleados del banco, (Katia Durán), y el temeroso y pusilánime Castrillo (Alfredo Landa), que ve policías por todos los lados y se ve entre rejas en cualquier momento. No me digan que con este reparto no entran ganas de volver a ver la película ahora mismo, por enésima vez los que conocemos los diálogos, y por primera vez el que tenga la dudosa mancha sobre su filmografía de no conocer esta joya.
 
 

Ni que decir tiene que el golpe será una chapuza, somos españoles, pero tendrá su lado positivo, ni Benítez podrá tener su media docena de trajes y su abrigo de piel de camello, ni Cordero su Studebaker aparcado a la puerta de casa, seguro que Gracita Morales seguirá cobrando entrada a los vecinos de su bloque para ver la serie de televisión por tener el único aparato de la comunidad, y que Cassen seguirá de conserje doblando el espinazo de por vida ante la llegada de cualquier jefecillo del banco, pero cuando ya se ven millonarios, la irrupción de la banda profesional les chafa el invento, inicialmente piensan que son sus colegas los que están dando el golpe “qué bien lo están haciendo” dice Enriqueta ante la credibilidad de los atracadores, pero cuando los banqueros entran media hora más tarde de lo programado en el banco se encuentran con ladrones y armas de verdad. En un arranque de furia castiza se enfrentan a los ladrones y les reducen, el logro final será que D. Felipe volverá a ser el director, ellos obtendrán una gratificación y una mención en la revista del banco y seguirán siendo salpicados por el coche del director general cuando salgan a despedirle como buenos súbditos. Ya se sabe, a lo largo de la película habremos visto y oído desternillantes diálogos y situaciones, una preparación del atraco lamentable y todo ello bajo el inasequible desaliento de un entusiasta Galindo, para el que todo lo que sale mal no se debe a él y sus métodos científicos, sino a la falta de implicación de sus compañeros, pero Galindo es otro perdedor más, ya se sabe, “un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo, a sus pies”