domingo, 5 de octubre de 2014

MAPS TO THE STARS (David Cronenberg, 2014)


 
MAPS TO THE STARS (David Cronenberg, 2014)

Freud, Jung y los fantasmas
 

Como si maduros, experimentados, y arriesgados creadores se hubieran puesto de acuerdo en el último año y medio, directores como De Palma, Schrader y Cronenberg presentan sus últimas películas con numerosos puntos en común, ambientes malsanos, personajes superados por sus adicciones y sus deseos, inseguros y perdidos pese al aparente éxito que los rodea, el sexo como pulsión dominante en muchas de sus decisiones, y con un toque de venganza personal hacia el mundo del cine y sus entretelas, cobrándose alguna factura pendiente con los estudios. Como sus predecesores en pantalla (las fallidas “Passion” y “The canyons”), Cronenberg ofrece más de lo que consigue dar, su apabullante presentación anunciando un desarrollo posterior igualmente prometedor, va perdiéndose en meandros y deltas que no terminan de desembocar en ningún lago ni río.
 
 

La intriga pierde fuelle rápidamente porque el desarrollo es muy limitado, ese plano inicial con Mia Wasikowska durmiendo en un autobús con una camiseta que reza “bad baby sitter” promete un personaje complejo y peligroso, ni lo uno ni lo otro resulta, una enferma mental parcialmente desfigurada por un incendio provocado por ella, que vuelve a Hollywood buscando el perdón familiar y una boda platónica con su hermano, aquél al que trató de matar en dicho incendio. El rostro deformado de Wasikowska no es sino un camuflaje con el que intenta diferenciarse del pecado original que ha determinado su nacimiento y el de su hermano. Las lecturas de Freud y Jung para su “Un método peligroso” parece que tienen que ser aprovechadas aunque su referencia lo sea en un ambiente nada propicio a la reflexión filosófica. El incesto sobrevuela continuamente la película, ya sea forzado, o imaginado, como el que derrumba mentalmente al personaje interpretado por Julianne Moore, absolutamente desequilibrada, sobreviviente a base de estimulantes prohibidos, en manos de charlatanes chamánicos, a polvos con actores en retirada o productores aprovechados, sin aceptar que su tiempo en el cine ha pasado, un personaje en el alambre continuo, asaltada por los fantasmas de la infancia o por la psicosis provocada por sus adicciones. O el incesto involuntario, o el platónico ideado por Wasikowska como forma de escape, casarse y morir plácidamente en un sueño barbitúrico.
 
 
 

La complejidad de la propuesta hace atractivo el inicio de la película, ansiando comprobar cuáles serán las salidas del director para completar la historia, para buscar soluciones estéticas o fílmicas a tan osada y arriesgada propuesta, pero como las otras dos películas a las que me he referido, el resultado es decepcionante porque imaginaba un desarrollo más completo y complejo. Como si Cronenberg no hubiera sido capaz de aceptar el éxito justificado de Promesas del este y Una historia de violencia, “Maps to the stars” se va perdiendo y diluyendo en una sucesión de escenas con una violencia in crescendo pero sin que el ejercicio de esa violencia obedezca a una finalidad argumental, como si la violencia fuera la única respuesta a las frustraciones personales o a los desequilibrios mentales, lo que empieza como drama termina como farsa, y no me parece que Cronenberg pretendiera reírse de nadie, si acaso del sistema de las productoras a la hora de escoger actores para sus proyectos.
 
 
 

Siguiendo con las coincidencias, los errores de reparto también pesan lo suyo, ni Cusack otorga un alma oscura a su personaje, ni Wasikowska transmite la dualidad mental que requiere su joven psicópata como si consiguió Park Chan Wook en Stoker, Pattison no molesta, pero tampoco aporta nada, y el adolescente hermano de Wasikowska, directamente, sería prescindible si no fuera porque es el motor de la existencia del personaje de la hermana, sobre la que gira la historia y el resto de roles, enmarañados en la tela que va tejiendo la joven con un propósito final que queda resuelto a brochazos.
 
 
 

Deseando que llegue esa segunda  parte de Promesas del Este, Cronenberg sigue sin remontar el vuelo desde su “Un método peligroso”, aburrida y con una insoportable Keyra en plan histérica perdida, o la exquisita pero fallida “Cosmópolis” y ahora su “Maps to the stars”, por menos a algún director le han arrojado al foso de los leones, pero claro, Cronenberg tiene el crédito muy alto porque su obra sigue siendo grande pese a sus notables altibajos.