jueves, 15 de mayo de 2014

ENEMY (Denis Villeneuve, 2013)


ENEMY (Denis Villeneuve, 2013)


 

Oscurísima, morbosa, insana, inquietante, metafísica……..todo lo que se quiera y desconozco el porqué de comprarle los derechos del libro a Saramago, pero las cosas de las productoras son así, compras un libro y te quedas con la anécdota de la historia. Los referentes visuales y de contenido de la película saltan a la vista, la intriga de De Palma, el desequilibrio psíquico de Cronenberg, la oscuridad y morbo del Lynch primigenio, y muchas interrogantes según ves la película y según la piensas tras verla.



 

¿Un mal sueño, una digestión problemática, un enfermo mental? Me sugiere más la idea de la personalidad múltiple del protagonista (un convincente Jack Gyllenhaal) que la de un verdadero doble en la vida de Adam, el profesor universitario, enfrentado a ese calco físico que es el actor, visto de casualidad en una película en una noche que no sabemos si es tal, ¿porqué ver la película a escondidas como algo peligroso? ¿el subconsciente de Adam ya sabe que se va a encontrar con Anthony porque en el fondo pueden ser la misma persona?. Hay pistas en tal sentido a lo largo de la película, el propio cartel de la película, la foto partida por la mitad que aparece completa en el apartamento del actor, la conversación con la madre que le trata con el desdén propio de una madre que le dice que deje de una vez de soñar con ser un actor de segunda fila, y que deje de decir bobadas sobre si tiene un hermano gemelo.



 

Ahora bien, cuál de los dos Jack Gyllenhaal sea el verdadero, eso es otra historia, es el actor el que sufre el desdoblamiento de personalidad o es el profesor el que quiere ser el actor. Ese inicio de película donde se repiten situaciones y escenas equivaldría al parón mental que sufre la personalidad de Adam o la de Anthony ante su incapacidad relacional. Sólo vemos al profesor dando y acudiendo a clase, pero, ¿realmente da clase o lo imagina? Sus clases son repeticiones vacías de una misma verdad, las dictaduras empiezan todas ocultando la verdad y limitando la información. Presente la mujer embarazada de Anthony en el campus, no le vemos en el interior, sino en el exterior, y el shock que sufre ella bien puede corresponder a ese desdoblamiento de personalidad que interrumpe una actividad por otra, como nunca vemos a los dos personajes siendo observados por un tercero, sino uno frente al otro. El intercambio de parejas puede ser la representación sexual, y freudiana de la historia, ese embarazo ha reproducido los miedos de Anthony-Adam al sexo femenino, ha provocado un periodo de abstinencia que la mente del enfermo subsana mediante la invención de otra personalidad, pero cuando “mata” al actor y permanece como profesor en la casa del actor, el miedo se reproduce con esa fantasmal aparición de la araña en posición de ataque.



 

Para la teoría psicoanalítica, la araña es la representación de la madre, pero una madre voraz, peligrosa, castradora, surgida en el seno de una mente gravemente perturbada, cercana a episodios de esquizofrenia, surge en los sueños de Adam, con mujeres voluptuosas paseando por los techos de pasillos, con mujeres desnudas que pisotean grandes arañas, una mujer que mata  a la madre para suplantar su poder y seguir dominando la mente de Adam-Anthony, y que no deja de ser, también, madre.




 

La mejor película de Villeneuve, una propuesta de enfermedad mental llevada a imágenes poderosas en un Toronto fantasmagórico, de luces e iluminación fría y colores neutros y apagados, espacios cerrados y ocultamiento absoluto, como una guarida, la casa como nido, un lugar donde la mujer da protección, pero también da miedo, el que refleja el plano final sobrecogedor. Tan bella como el rostro de Sarah Gadon, tan peligrosa como una araña de dos metros capaz de vigilar desde las alturas de una ciudad llena de líneas rectas y edificios infinitos, como hilos de una tela de araña entre los que está atrapada la mente de Adam.