sábado, 22 de febrero de 2014

ELLA Y EL ESPEJO (Héctor Dominguez-Viguera Queija)


ELLA Y EL ESPEJO (de Héctor Dominguez-viguera Queija) 


Voy a recuperar un escrito ya de “reserva”, porque si todo se mantiene y no hay cambios, sorpresas o imposibilidades sobrevenidas, el 29 de marzo me toca participar, en vivo y en directo, en la presentación, de nuevo, de este corto en Madrid. Si al empezar a escribir de cine como pasatiempo y afición hace unos meses me hubieran dicho que un joven director español me iba a enviar su corto antes del estreno para que le diera mi opinión habría optado por pedir consulta en el psiquiatra antes de padecer personalidad múltiple. Pero resulta que ha ocurrido, y tengo que agradecer tanta confianza  como mala cabeza en quien confía en un juez. No es que haya visto el corto en un pase privado, sino que me ha enviado el corto por correo con el riesgo de pirateo y exhibición anticipada del mismo, pero soy de palabra, y el corto no os lo puedo colgar en el blog, aun continua su camino festivalero y la difusión pública cierra puertas, pero en correspondencia voy a “criticar” la obra.

http://vimeo.com/106530121
 
Sigo pensando que somos injustos cuando generalizamos diciendo que no hay cine español de calidad, comprometido, arriesgado…..lo que ocurre es que hay que tener inquietud por encontrarlo porque lo que se exhibe es lo más convencional, lo más comercial, lo de “siempre”. Si Héctor consigue distribuir su corto comercialmente habrá que felicitarle, no creo que sea fácil, los cines han dejado de exhibir cortos antes de las películas, las televisiones no están para difundir la cultura, nos quedan museos y festivales como alternativa, y cómo no, la “red”.

 
Viendo el cortometraje surgen las preguntas, ¿porqué hemos llegado a esto? ¿porqué hemos perdido la palabra y nos hemos vuelto animales? Las primeras imágenes me trajeron a la memoria “En busca del fuego” de Jean Jacques Annaud, allí los referentes históricos eran claros, aquí no, más o menos podemos pensar que estamos en la época actual, los elementos de uso cotidiano nos resultan conocidos, pero algo ha pasado que ha provocado la existencia de una única pareja en la tierra, o al menos, en muchos kilómetros a la redonda.
 
Ella encarna el espíritu, las ganas de investigar, explorar el entorno, buscar la novedad y, porqué no, volver a ser una mujer como la que puede contemplar en una fotografía, todo gracias a un espejo encontrado en el bosque. Él es primario, a la par que primitivo, si quiere comer, come, si quiere dormir, duerme, si quiere follar, lo intenta. Ella mira al paisaje, mira las estrellas, se baña a la luz de la luna (por cierto, pobre, aparenta hacer un frío de narices) intentando eliminar la mugre que la aleja del anterior género humano, persigue a un perro que ha de recordar a la civilización perdida. Él no hace nada, salvo intentar romper todo lo que ella intenta conseguir de novedoso.

 
Uno de los grandes logros del corto es la iluminación, imaginad esas mañanas frías de invierno con el sol radiante pero bajo, esa luz clara pero de ecos metálicos, que ilumina pero no calienta. Otro es la actriz, verdaderamente subyugante en el papel de esta Eva moderna. Al final la fuerza bruta puede sobre el espíritu, pero quiero pensar que todavía hay esperanza, que no todo está perdido mientras existan mujeres en este mundo de hombres, pero mujeres que quieran ser tales, no mujeres desempeñando el papel de hombres. Bienvenido y suerte, Héctor. La próxima vez que sea un largo y, a mí, no me gustan los planos de paisajes en los que se mueve la cámara (por criticar algo, que si no va a quedar muy amigable y amable el discurso)