miércoles, 8 de enero de 2014

RUMBLE FISH (La ley de la calle, Francis F Coppola, 1983)


RUMBLE FISH

 

Coppola, en su delirio de grandeza que le llevó a incluir una F. en su nombre para que se le identificara con John Ford, llevó al máximo su megalomanía y el gusto por el exceso con la película musical “One from the hearth” con la que sufrió un descalabro económico que truncó la racha iniciada por los Padrinos y Apocalipsis Now, llevando a la quiebra su estudio Zoetrope y teniendo que saciar su creatividad en una serie de pequeñas películas de bajo presupuesto, actores poco conocidos y jóvenes junto con algún “maldito” del sistema con los que poder rodar y contar sus historias. En este contexto personal surgen dos pequeñas maravillas de cine contracorriente, de adolescentes poco glamourosos y nada pijos, de gente de la calle llena de vacíos y faltos de casi todo, una fue “Outsiders” y la principal “Rumble fish”, traducida en España por “La ley de la calle”.





 
Rodada en 1983, cuando en España creíamos que el cambio era posible, encontramos la historia del heredero de un reino imaginario, el príncipe sucesor a la sombra de un hermano poderoso y omnipresente. Rusty James (Matt Dillon) , el prototipo del chulito de barrio, el que añora las leyendas que ha oído sobre su hermano, the Motorcycle boy, (Mickey Rourke), aquél del que las paredes de la ciudad recuerdan que, pese a haberse ido hace unos meses, “el chico de la moto reina”. Rusty James es impulsivo, poco inteligente, se deja llevar por la sombra de líder de su hermano y se le respeta por eso mismo, por ser el hermano, no por su capacidad.


 

El peso de la herencia del hermano impide a Rusty mostrarse como realmente es, actúa como si sus dotes fueran naturales y se le debiera pleitesía pero no tiene la capacidad de mando ni de estrategia necesaria para liderar una pandilla, y eso se demuestra en la pelea inicial de la película, cualquier cosa le distrae, y pese a que su hermano siempre le ha dicho “vigila, Rusty”, el chico de la moto tendrá que volver de su viaje a California para salvarle y para tratar de convencer a su hermano pequeño que el mundo de las pandillas se acabó, que la droga acabó con todo y que ya no hay reino que vigilar ni que proteger, sino que es hora de aprovechar el propio tiempo, porque de joven un día parece un siglo, pero pasados 35 años, te darás cuenta de que ya no hay nada que vivir.



 

El segundo acto es el del progresivo convencimiento de Rusty , su hermano ya no es el mismo, está ausente, ensimismado en sus pensamientos, sin prestar atención a lo que le rodea, atento con ese padre alcohólico y acabado que encarna Dennis Hooper. Mientras lo que queda de la banda de Rusty se reúne en el billar de Benny (Tom Waits) y escuchan sus sentencias, el tiempo sigue pasando rápido como las imágenes a cámara rápida en las que las nubes surcan un cielo irreal, (algo visto en Koyanisqatsi y Poyaniskatsi) pero ese tiempo sufre parones inesperados, como la presencia fantasmal del policía que sigue al chico de la motocicleta porque “nunca debió volver”, y ahí está la muestra de la escena entre los tres, apoyados en un camión con un reloj enorme sin manecillas.


La revelación que sufre Rusty cuando su hermano le dice que encontró a su madre en California, el peso de la ausencia materna, el recordar que siempre estuvo solo de pequeño y que fue cuidado por su hermano mayor vuelve a suponer un segundo choque en la inmadura mentalidad de Rusty, “nunca dejarás de ser un niño” le dice el rey al no heredero. Su hermano ya no es el héroe invencible, es una persona distinta a la que no puede seguir en sus pensamientos, alguien que ha renunciado al poder ficticio del guetto. Las dos escenas en las que la cámara sobrevuela el caminar nervioso de Rusty y su amigo Steve (el que toma notas para que nada de la historia desaparezca) y la escena del vuelo del alma de Rusty cuando está a punto de morir en otra pelea en la que vuelve a ser salvado por el hermano mayor, revelan la desorientación del personaje, ni está ni sabe dónde estar.


 

La tercera parte comienza con otra nueva decepción, ante su falta de compromiso e infidelidad, su chica le deja (Diane Lane), pero se entera que todo ha sido una encerrona de uno de sus mejores amigos para quedarse con la chica (Nicolas Cage), no solo no puede emular a su hermano, sino que Rusty se ve traicionado hasta por los suyos. El chico de la moto reconoce que no hay nada que tenga que hacer, salvo liberar a los peces de colores de una tienda, esos peces están obligados a luchar entre si por la falta de espacio, si tuvieran espacio no serían violentos, en un diálogo que Rusty no entiende pero en el que su hermano le está diciendo cuál es la solución, tiene que irse de ese espacio tan pequeño en el que siempre se verá obligado a luchar. 

 


El final trágico es más que previsible, va siendo anunciado por el policía, desde el qué haces aquí inicial, al no tenías que haber vuelto y al alguien tendrá que sacarle de las calles final, la muerte del chico de la moto es la liberación de Rusty James, la posibilidad de obedecer por una vez a su hermano e irse a California, buscar el espacio necesario para no tener que luchar siempre para no conseguir nada, liberar a los peces en el rio supone para Rusty la maduración que no ha querido afrontar, para ser él su hermano ha tenido que morir, la losa ha desaparecido por fín.


 

La música y la fotografía en blanco y negro de esta película crean un ambiente onírico a la mayor parte del metraje, las nubes de polvo confundidas con nubes que rodean a los personajes y corren veloces como las que se nos muestran en el cielo, y esa música progresiva compuesta por Steve Copeland (de Police) confluyen para crear cierto aire de irrealidad, irrealidad premeditada porque Coppola se recrea con las sombras, los reflejos y las proyecciones de la luz sobre las paredes de una ciudad que puede ser cualquiera. Las imaginaciones eróticas de Rusty con su novia en ropa interior encima de los armarios de la clase del instituto o del taller de formación profesional nos sirven para acabar con una pregunta, ¿qué hicisteis de Diane Lane? ¿sólo Coppola supo ver algo más que una cara bonita?