domingo, 19 de enero de 2014

DESPUÉS DE LUCÍA (Michel Franco, 2012)


DESPUÉS DE LUCÍA (MÉXICO, Michel Franco)

 

Ganadora del Festival Atlántida 2013, película mexicana de 2012, ganadora de “Un certain regard” en el Festival de Cannes de 2012 y mención especial en “Horizontes latinos” del Festival de San Sebastián, este duro reflejo de la vida y de un tipo de juventud mexicanos nos retrotrae a una pareja de charolastras reconocibles y reconocidos de la historia del cine mexicano en la estupenda “Y tu mamá también” de Alfonso Cuarón con Gael García Bernal y Diego Luna haciendo el papel de niños bien sin problemas y sin responsabilidades. En esa película Tenoch y Julio explicaban a Maribel Verdú los mandamientos del charolastras:



.1.-No hay nada mejor que ser un charolastra
• 2.Cada quien hace de su culo un papalote
• 3. Pop mata poesía.
• 4. Un toque al día, la llave de la alegría
• 5. No te tirarás a la vieja de otro charolastra.
• 6. Puto el que le vaya al América.
• 7. ¡ Que muera la moral, que viva la chaqueta!
• 8. Prohibido casarse con una virgen
• 9. La neta es chida pero inalcanzable
• 10 Pierde la calidad de charolastra el culero que rompa cualquiera de los puntos anteriores.

 



Esa falta de reflexión moral, ese individualismo cercenador, esa solidaridad de grupo elegido frente a los demás no es difícil de ser reconocida en la relación que Alejandra (Tessa Ía) mantiene y soporta con el grupo de salvajes desencadenados con los que se relaciona después de trasladarse con su padre desde Puerto Vallarta a Mexico D.F.
 
 Ocultando la realidad del traslado (la muerte en accidente de tráfico de la ausente Lucía) padre e hija deambulan durante el primer tercio de la película en el más absoluto de los vacíos, sobre todo el padre, abúlico, deprimido, sin intención de hacer ni reaccionar, mientras la hija se limita a sobrevivir e intentar hacer más fácil la vida a su padre, esta primera parte de la película nos recuerda al feísmo de los personajes de Carlos Reygadas en Batalla en el cielo y anuncia una película intimista y de corazones desgarrados anclados en la melancolía y en el recuerdo, pero ni mucho menos es esa la intención del director.
 
En una segunda parte de “high school”, en un colegio privado para personas acomodadas del DF, Alejandra parece que va a conseguir integrarse en un grupo de adolescentes y encontrar un hueco en una sociedad y ambiente hostil en el que su padre no consigue volver a su trabajo de chef, lo que parece seguir la senda de una película de adolescentes con padre deprimido al fondo sufre una brutal transformación cuando Alejandra se deja grabar practicando sexo con un compañero de instituto. En ese momento, tras la difusión del video a través de los celulares y redes sociales,  Alejandra pierde toda oportunidad de integrarse, en el grupo y en el propio instituto, no asume la posibilidad de cambiar de colegio para evitar el acoso creciente y pasa a ser denigrada constantemente por todo el colectivo de alumnos, es la “puta” oficial del instituto y el objeto de degradación para quienes están más cerca y de quienes no puede separarse por más que lo pretenda, siendo utilizada de todas las maneras imaginables.


 
La tercera parte, la del desenlace, es obligado callarla, todo alcanza el mayor grado de perversión y de depravación, estos cachorros se convierten en auténticos hijos de puta malvados, haciendo bueno el dicho de Hobbes de que “el hombre es lobo para el hombre” y desacreditando el buenismo de Rousseau. Lo que no no son capaces de prever estos aprendices de hijos de puta es con que aparezca otro aún más grande y de mayor poder que ellos, y que todo acto tiene su consecuencia. Leo que la referencia de esta película es la violencia de Haneke, no estoy tan de acuerdo, quizás es que no estemos preparados para enfrentarnos a la violencia gratuita o a la violencia que genera violencia sino es a través de un conflicto armado donde haya buenos y malos y cualquier director que nos revele la maldad humana tiene que ser discípulo de Haneke.
 
Aquí solo hay una víctima incapaz de reaccionar, y mucho charolastra alrededor, pero estos olvidan que las generaciones que les preceden tampoco han podido ser un dechado de bondad para llegar donde se encuentran. Tres películas en una y una gran evolución hasta llegar a una verdadera historia de violencia existencial. Gran película que debería llegar a nuestras pantallas, aunque visto el panorama de distribución y exhibición conformémonos con tenerla disponible en otros soportes, cine en mayúsculas con composiciones visuales realmente inquietantes tan sólo con enmarcar a los personajes en distintos planos de proximidad y espacios cerrados y angulados. Podemos buscar refugio donde fuimos felices, pero ello no implica que olvidemos el terror verdadero