martes, 31 de diciembre de 2013

PATRIMONIO NACIONAL.- Jean Castejón. TORRES E COMETAS. Gonzalo Tocha


TORRES E COMETAS (Gonzalo Tocha, Portugal, 2012)

PATRIMONIO NACIONAL (Jean Castejón Gilabert, 2013)
 



Entrada por partida doble, clausurando crónicas del festival “márgenes” ya que no voy a tener ocasión de ver más películas de las que se exhiben on line, ambos “documentales” hablan de la memoria, pero desde dos puntos de vista completamente distintos y distantes.



TORRES E COMETAS es un trabajo para aprovechar la capitalidad europea de Guimaraes, por razones que se desconocen por quien escriben, el punto de partida es muy similar al de Oliveira en su participación en “Centro histórico”, y sigue esa ligereza en la exposición y un acusado sentido del humor, para superar al reconocido director portugués usando el mismo molde. Guimaraes pasa a convertirse en un personaje del documental de mano de sus habitantes, es la más bonita ciudad de Portugal, la que tiene la gente más apasionada, la que mejores iglesias tiene, la más bonita catedral, las mejores fiestas, la mejor montaña….. y de ser tan buena en todo, la socarronería del director se hace evidente, incluso cuando se rompe el equipo de sonido al entrar en un lugar sagrado. En el reflejo de la ciudad se mezcla muy bien lo profano y lo sagrado, la tertulia libertaria de la librería con la procesión  del santo de turno, la fiesta de la República junto a la exposición de la momia del santo local, y todo ello con un peculiar sentido del humor reflejado en los dos últimos minutos, donde el director aguanta en vilo la hipotética espada del rey Alfonso Henriques, el creador de Portugal, agotándose en el esfuerzo y poniendo en evidencia la realidad de esas leyendas de batallas interminables, de santos incorruptos y, también , de estados de bienestar caducos en los que los políticos siguen dando discursos en público sin que la ciudadanía estalle.

 
 

PATRIMONIO NACIONAL  es una obra sumamente inteligente, formalmente muy arriesgada y que nos pone en evidencia como españoles y como ciudadanos del mundo. Son apenas 40 minutos de memoria, de un prólogo sobre naturaleza, de un entorno bello de bosque y montaña, en la que el hombre cae y se vuelve a levantar, cae y se vuelve a levantar, porque ¿conoceis a algún hombre capaz de no hacer daño?. La historia continua, sin voces que nos guíen, con la lectura de un texto de Victor Hugo, “Pour la Serbie”, con imágenes reconocibles de nuestra guerra civil, uno piensa si se tratara de algún texto de Malraux, pero no, que imágenes y palabras confluyan en el contexto no significan nada más que la guerra es igual de sanguinaria en todas las épocas. El desarrollo de la sucesión de imágenes nos traslada a la venganza del vencedor sobre el vencido, de Franco sobre la República, de la construcción del espanto que rememora la victoria de unos españoles sobre otros, demostrando con palabras y evidencias de la época, que esa basílica no se construyó para honrar a todas las víctimas, sino sólo a las de un bando, y finalmente, el desenlace provocador y, porqué no decirlo, la plasmación de una realidad infamante y descorazonadora, una excursión de cuatro adoelscentes que no saben dónde están ni lo que significa, que van al valle de los caídos como quien va de barbacoa, que se hacen fotos frívolas en cualquier lugar, que salvo una no entran en el interior y desconocen lo que el monumento significa y contiene, con la locución de una audioguía que recuerda que nos encontramos ante un edificio gestionado por el patrimonio nacional, es de todos, pero solo pertenece a unos pocos.