lunes, 30 de diciembre de 2013

NYMPHOMANIAC VOLUMEN I (Lars von Trier, 2013)


NYMPHOMANIAC PRIMERA PARTE. (Lars von Trier, 2013)




La pedrada que debe tener este señor en la cabeza parece importante, de hecho, el mejor reflejo de su persona que creo que se ha logrado es el “celebrities” que “Muchachada Nui” le hizo en su momento. Me repatea hasta los higadillos que utilice su arte para promocionarse con polémicas imbéciles, tratando de epatar sin necesidad y de pretender aparecer como un “enfant terrible” cuando uno supone que se trata de un ejemplo más de burgués occidental más preocupado de su cuenta corriente que de su reconocimiento artístico.


 

NO voy a valorar la película hasta que no la vea completa, o todo lo completa que el encargado de caja von Trier ha decidido exhibir en salas dejando parte de material para lo que, seguramente, será otro lanzamiento con falsa polémica, en DVD con el “director,s cut o uncut”, y es que este tio es listo, o el público es muy imbécil con las polémicas generadas por von Trier.




Vaya por delante que su cine me suele gustar, me suele interesar, que “Europa”, “Rompiendo las olas” o “Bailando en la oscuridad” (pese a Bjork) me parecen estupendas, el Dogma fue el comienzo del marketing teledirigido por parte de este financiero del cine, y “los idiotas” me pareció un reflejo exacto del título, “El jefe de todo esto” una imbecilidad que trataba como tal al espectador que debía aceptar que los planos estuvieran mal encuadrados, mal enfocados, las escenas se cortaran sin acabar….., “El elemento del crimen” no la soporté, “Dogville” me hizo olvidar que trabajaba Nicole Kidman, pero “Manderlay” era una mala secuela larag y pretenciosa, “Anticristo” me produjo atracción y rechazo por partes iguales hasta que salta la vena misógina del último tramo de la película, el zorro se pone a hablar y las mujeres pasan a ser las Erinias, “Melancholía” me encantó y me gustó su estética y su reflejo de la depresión, y la historia del apocalipsis me dejaba indiferente.




Con Melancholía cometió un error de frenada en Cannes con cosas sobre los que las bromas no caben, salvo que las haga Lubitsch en “Ser o no ser”, y esa losa pesará para siempre en su currículo, hasta el punto de que en esta primera parte de Nymphomaniac intenta justificarse por medio del personaje creado por solvencia por Stellan Skarsgard haciendo una distinción entre antisionismo y antisemita que ya no cuela.


 


Es irritante que al comienzo de la película se lea un cartel en el que se diga que la versión es resumida frente a la realizada por el director pero que éste ha consentido que en el montaje se realizara la versión que se quisiera, de un director como von  Trier no es creible que no acabe su obra, que trate a los espectadores como inmaduros y al tiempo el parezca un pelele dejando en manos de la producción su obra. Seguramente se dirá que los productores han eliminado el sexo explícito y visible de gran parte del metraje, me da igual. La película contiene elementos atractivos y elementos discursivos innecesarios por igual, por eso esperaré a ver la segunda falsa parte, una vez roto el nexo de toda obra ya terminada y que no se exhibe de una sola vez, y costará volver a entrar en la historia de una ninfómana (o eso dice) con sentimiento de culpabilidad y que desea encontrar el elemento secreto del sexo.




El contrapunto de Skarsgard a Gainsbourg es fenomenal, el sexo rápido como el arte de la pesca, la aplicación de principios matemáticos, la música de Bach equiparada en su polifonía a tres de los amantes de Jou (muy convincente Stacy Martin), unos errores de casting soberbios dignos del delirio de grandeza y la megalomanía del danés, como poner a los blanditos Shia Leboeuf y Cristian Slatter, el logro de hacer poco reconocible a Uma Thurman en un cameo antiglamouroso pero en una escena de terrible comicidad…… pronto para hacer una valoración, pero una cosa es segura, esto no es una película porno, salvo para los que ayer se congregaron en la misa por la familia católica. Von Trier lo dice al principio de la película, es una historia larga y moralista, o eso se cree él.