lunes, 25 de noviembre de 2013

EL SOMNI DEL HEROIS (Jacobo Sucari 2013)


EL SOMNI DELS HEROIS (Jacobo Sucari, 2013)
 
 

Este documental, que hace conversar al pasado con el presente y a éste con el futuro, sin dejar que pasado y futuro paren de relacionarse, utiliza los testimonios de media docena de viejos militantes de partidos de izquierda en los años 60 y 70 para enfrentarnos y confrontarnos con las miserias de nuestra historia más reciente. Ambientada en el barrio de Gracia, vinculada a los movimientos que han germinado en el 15M pero que ya existían en forma antisistema en el mismo barrio desde finales de los 90, el documental establece un diálogo, a veces sin palabra, entre la realidad de aquellos jóvenes antifranquistas, alguno de ellos utópicos libertarios, otros comunistas stalinistas o maoístas, con las nuevas formas de rebeldía ciudadana y el ansia, agotadora y frustrante, de cambiar la realidad para mejorarla y conseguir un mundo algo más humano.




Cualquiera que hubiera vivido la lucha antifranquista, incluso todos aquellos que dijeron saber lo que era el mayo del 68 e incluso estar allí (si todo el mundo que dice haber estado en Paris aquel año lo hubiera hecho se habrían agotado los suministros de la capital sin necesidad de huelgas) habrían sentido, no solo el fraude de la transición, sino que habrían arrojado la toalla tras los pactos posibilistas de mediados de los 70. Con todo y con eso, estos “jóvenes” rebeldes siguen empeñados en traer la revolución, la política y la de los ciudadanos, saben que hay que caer cientos de veces antes de conseguir un progreso, pero no por ello han terminado de arrojar la toalla, aunque sea alentando a las nuevas generaciones a recoger el legado inacabado de quienes creyeron, allá por la España de finales de los 70, que, al menos, una democracia era posible.



Cuatro décadas más tarde hemos llegado a una zona muy cercana al punto de partida, nos quedan algunos derechos fundamentales aparentemente intactos, al menos aquellos que no cuestan dinero al presupuesto, pero incluso estos derechos están en el punto  de mira para ser cercenados bajo la hipócrita afirmación de velar por la seguridad y libertad de los ciudadanos, premisa necesaria para llegar a la conclusión de que lo que se quiere es cercenar la libertad de expresión y de opinión para vender una imagen de pueblo contento con sus dirigentes a fuerza de castigar la disidencia. Los protagonistas vivieron la represión nada oculta del tardofranquismo, mucho peor es enfrentarse a la represión de una presunta democracia.



Pero el sistema ha sabido desactivar a las clases populares, haciendo desaparecer la conciencia de clase y el derecho a reivindicar mejoras sociales, la comunidad se ha transformado en un rebaño sereno y confiado en un primer momento, contenta de participar en las migajas del reparto de riqueza, para pasar al rebaño atemorizado y apiñado que se forma cuando ataca el lobo, incapaz de defenderse pese a ser más numeroso y fuerte en conjunto, dispuesta a morir de pánico antes de luchar, y frente a esa realidad no hay teoría política que valga, ni discurso asambleario ni programa utópico. El miedo se ha adueñado de nuestra vida diaria y faltan héroes que sigan soñando, o no hay los suficientes. El sueño de los héroes se ha dado de bruces con el atado y bien atado legado de la dictadura.